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Análisis y Opinión: El Fin del crecimiento (actualización): Parte 1, por Richard Heinberg


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MuseLetter #241 / June 2012 by Richard Heinberg

En el newsletter de éste mes, la 1ª parte de la actualización de mi libro The End of Growth: Adapting to our New Economic Reality. (El Fin del Crecimiento: Adaptándonos a nuestra nueva realidad económica)

El Fin del crecimiento (actualización): Parte 1

En “El Fin del crecimiento”, publicado en septiembre de 2011, hice la observación de que la expansión económica mundial, que había sido desproporcionada a lo largo de las últimas décadas, estaba ahora estancada. Además, el libro alega que esto no es un resultado que se pueda prevenir, sólo podemos elegir cuando y cómo adaptarse. Argumenté que la contracción económica es inevitable en algún momento dado – ya que estamos sobreexplotando la mayor parte de los recursos importantes de la Tierra,  los límites a la deuda, los suministros de petróleo a precios módicos, con el empeoramiento de los desastres ambientales – están conspirando para llevar a cabo la inversión sobre el crecimiento más pronto que tarde ( es decir, esta década). Algunos países lo harán mejor que otros, y algunas recuperaciones parciales durante éste tiempo serán posibles. Pero en el futuro previsible, la contracción – no crecimiento – será la norma.

Así que: ¿cómo lo estamos haciendo tan sólo nueve meses más tarde? ¿Está la economía mundial recuperándose o en la cuerda floja? Se confirman las hipótesis del libro o se desmienten? Echemos una rápida mirada al mundo y veamos.

Vamos a empezar con un análisis de la escena Europea, a partir de ahí vamos a ampliar nuestra mirada hacia los Estados Unidos, China y Japón. En el próximo mes, en la Parte 2, vamos a echar un vistazo a algunos de los factores sociales y ecológicos necesarios para el crecimiento – donde la mayoría de los economistas tienden a pasar por alto. Vamos a terminar con un resumen de algunas de los cambios más esperanzadores que la sociedad está haciendo para hacer frente, a la mayor transición económica de la historia.

Ni un prestatario ni que el prestamista sea una. . .
Tanto se ha escrito sobre la crisis de la deuda griega en las últimas semanas que no tiene mucho sentido añadir más piezas, a un puzzle que ya ha sido perfecamente ordenado, sin embargo, una comprensión de las cuestiones fundamentales, aquí y ahora, es absolutamente vital para entender lo que se denomina en  el mundo industrializado “la crisis del crecimiento”. Así que vamos a ver si podemos llegar al meollo de la cuestión. Con el fin de hacer eso, vamos a tomar Berlín-en lugar de Atenas-como punto de partida.

Si usted no entiende por qué escogemos Alemania, es que nunca entenderá lo que está sucediendo en Grecia.

A primera vista, la economía alemana está sana. Las empresas están obteniendo beneficios y los niveles de empleo son altos. Sin embargo, la mayoría de los trabajadores alemanes disfrutan de algunos de los frutos, que los Economistas han llamado “El milagro económico de Alemania.” Están molestos por la desregulación del mercado de trabajo y el consiguiente aumento de las desigualdades económicas.

¿Qué es lo que tiene que ver con Grecia? Mucho, como resulta.

Durante las últimas dos décadas, los bancos franceses y alemanes prestaron enormes cantidades de dinero a los países mediterráneos. La economía Alemana – impulsada por las exportaciones -, se fué expandiendo a los países periféricos que cada vez asumían, más y más deuda. Para simplificar: Alemania estaba financiando a los consumidores griegos para comprar más coches Mercedes.

La capacidad de Alemania para la exportación fue apoyada por las políticas nacionales, de mantener los salarios a la baja. Las tasas de desempleo en el país bajaron sistemáticamente, incluso después del colapso de Lehman, mientras que se incrementaban en cada país de la UE, en el mismo período. Sin embargo, el estancamiento de los salarios llevó a un aumento de las desigualdades sociales, también sin precedentes en cualquier otra nación europea. La alta demanda externa de productos alemanes y los bajos costos de mano de obra, hizo de Alemania una potencia, y ayudó a mantener a las naciones periféricas débiles y endeudadas, y sembró las semillas para una eventual inestabilidad social dentro de la propia Alemania (a pesar de que el “zapatazo” no ha caído todavía).

Con su producción en pleno auge, Alemania tuvo que pagar mucho menos, por el dinero prestado, de lo que lo hicieron sus homólogos europeos. Y ahora que la deuda soberana griega, española y portuguesa son menos apetecibles para los posibles inversores, más dinero está huyendo de los mercados de los países periféricos, dirigiéndose hacia Alemania. Después de haber suscrito la mayoría de los rescates griegos hasta ahora, y después de haber visto la crisis en Atenas, volver a entrar en erupción en repetidas ocasiones, los alemanes dice que están “perdiendo la paciencia”, como si la crisis de la deuda soberana fuese del todo culpa de los “perezosos” griegos. Pero la situación no es tan simple. En realidad, los trabajadores griegos “echan” más horas, que los de casi cualquier otro país europeo, su problema no es la pereza, pero la baja productividad laboral es el resultado de una menor industrialización. En realidad, la crisis es sistémica, y Alemania es una parte integral del sistema.

Por supuesto, sería erróneo decir que los problemas de Grecia son culpa de Alemania. Los hogares griegos (los españoles, los italianos y los portugueses e irlandeses) aceptaron cantidades extraordinarias e imprudentes de deuda privada, así como de deuda pública -en la creencia habitual, se espera que haya un rápido crecimiento económico que efectúe el reembolso fácil, o por lo menos posible. De alguna manera la dinámica Alemán-Griego es una reminiscencia de la burbuja de deuda del Tercer Mundo de la década de 1980, que fue diseñada deliberadamente por los bancos occidentales (como el Banco Mundial y el FMI), con la complicidad de los regímenes locales corruptos o simplemente compatible (ver Confesiones de un sicario económico de John Perkins). Sólo que esta vez, en lugar de una nación pobre africana con una economía de subsistencia, el país que está siendo puesto de rodillas por la deuda estructural, es la cuna de la civilización occidental.

Alemania quiere desesperadamente evitar una ruptura de la zona euro. Se necesita socios comerciales dentro de la UE para continuar la importación de sus bienes, y también necesita un euro depreciado, para que sus exportaciones en el extranjero sean atractivas, si Grecia, Portugal, España e Italia salen de la zona euro, el valor del euro probablemente aumentaría. Así que los alemanes tienen poco interés para abordar los desequilibrios subyacentes. De hecho, Alemania se ha opuesto sistemáticamente a las iniciativas para poner fin a crisis de la zona euro con euro-bonos, una medida más activista por el Banco Central Europeo, y un aumento drástico en el tamaño del fondo de rescate europeo.

Con un nuevo gobierno en Francia y las elecciones que se avecinan en los EE.UU, Alemania se enfrenta cada vez más, a una mayor presión por parte de los aliados (incluso, Barack Obama, le habría dicho a la canciller alemana, Angela Merkel, de no presionar tanto a los griegos). El partido de centro-derecha de Merkel  que perdió en las recientes elecciones en el estado alemán más grande y más poblado, y el sentimiento popular nacional parece que han constituído una relajación en los fondos de estímulo con destino a Atenas.

Pero a pesar de las declaraciones públicas de apoyo a las medidas para estimular el crecimiento económico en los países periféricos, Merkel y Alemania están atrapados. El 61% de los alemanes siguen apoyando una política de austeridad para Grecia, según las últimas encuestas. Y los alemanes no están convencidos de que Grecia sea necesaria mantenerla en la zona euro a cualquier precio. En última instancia, ese debate se reduce a: cua es el precio que hay que pagar porque Grecia se quede, en comparación con el precio que habría que pagar si saliera, y qué precio pagarían los griegos, en comparación con el precio que pagarían los alemanes. Cada precio parece inaceptable para unos y otros, por lo tanto, el objetivo es retrasar la hora de la verdad. Pero no se puede aplazar más que unos cuantos meses, tal vez sólo unas semanas.

. . . pero sobre todo no un prestatario!
Mientras tanto, en Grecia hay una notable falta de entusiasmo por los recortes de gastos y programas de privatización que la Unión Europea (léase Alemania) y el Fondo Monetario Internacional han dictaminado, si el país va a permanecer en la Unión Monetaria Europea y evitar el default. Los recortes en los gastos (como era de prever) lastran a la economía griega, lo que lleva a un creciente desempleo, quiebras, y en general a una eliminación de los servicios públicos. Debido a la falta de acuerdo, entre los principales partidos políticos de Grecia para construir un gobierno de coalición después de las pasadas elecciones del 06 de mayo, las  nuevas elecciones se han programado para el 17 de junio, el resultado puede ser una coalición que rechace la austeridad en su conjunto. Muchos analistas ahora dicen que es sólo cuestión de tiempo para que Grecia (sea expulsado de) la zona del euro. Las consecuencias que se prevén van desde una situación calamitosa a la ruina, en función de los análisis que se quiera elegir.

Para la misma Grecia, el escenario de la salida del euro empieza con la necesidad de crear una nueva moneda nacional. El cambio inicial se podría realizar durante un fin de semana largo, durante el cual todo el comercio se detendría. Cualquiera que sea el tipo incial de cambio oficial, la nueva moneda (es de suponer, que sea el nuevo dracma) muy pronto pierdería su valor. Con una deuda externa galopante y los precios de los bienes importados expresados en monedas extranjeras de mayor valor (en la mayoría de los casos, el euro), el costo de la deuda externa y el servicio de pagar por las importaciones harían explotar. Grecia tendría que adoptar controles de capital para evitar la huida masiva de los depósitos del país. Un mercado negro masivo saltaría a la escena. El país se vería en una dramática caída de su PIB (aproximadamente el 50%, según UBS). Las quiebras se producirían en cascadas, por todo el sistema. El gobierno griego pudo resistir la caída de los niveles de vida mediante la impresión de más dinero (algo que no puede hacer, mientras que el euro siga siendo la moneda nacional), que llevaría a la inflación, quizás la hiperinflación. Para el pueblo griego, todo se podría asemejar a un Armagedón económico.

Algunos periodistas optan por darle un giro feliz a las perspectivas de salida del euro de Grecia. En The Guardian, Simon Jenkins ha afirmado que el dolor de “Grexit” se exacerba por el retraso. “Sólo con las cubiertas despejadas de la deuda puede Grecia, al igual que Islandia y Argentina, antes de ella, comenzar a reconstruir su economía a una tasa real de cambio”, escribe. Otros dicen que una salida griega, puede realmente impulsar los mercados mundiales en el corto plazo debido a que el Banco Central Europeo, la Reserva Federal, el Fondo Monetario Internacional y los gobiernos más fuertes de Europa llevarían a cabo en la flexibilización cuantitativa, los recortes de tasas de interés, el estímulo del gasto, y las compras de bonos de deuda soberana con el fin de mantener la zona euro a partir de la implosión. El dinero gratis!-Para las personas con las conexiones adecuadas.

Anticipándose a las noticias económicas más malas de las próximas semanas, los griegos han estado retirando cientos de millones de euros de sus cuentas bancarias. Durante los últimos meses, mil millones de euros al mes, de promedio, han salido del país. Hasta ahora, la sangría bancaria no ha llegado a proporciones de crisis, pero al menos es sintomático de lo que podría deparar el futuro de esa nación. . . y de otras.

De una forma u otra, alguien tiene que ceder, y bastante pronto. Es Theodoros Pangalos, el primer ministro de Grecia, tratando de vender la austeridad a sus compatriotas al pintar un cuadro de lo que sucederá, sin recortes en el gasto: “Vamos a entrar en bancarrota salvaje, fuera del control de la quiebra. El Estado no será capaz de pagar los salarios y las pensiones. Esto no es reconocido por los ciudadanos. Tenemos hasta junio antes de que se acabe el dinero. Hemos estado gastando el futuro de los próximos 50 años. Lo que [las fuerzas de austeridad ] en realidad están pidiendo a la UE no es sólo para saldar las cuentas, sino también para pagar el déficit que todavía estamos creando.” Por el contrario, es Alexis Tsipras, el 37 años de edad, líder de Syriza, el director del partido que lucha contra la austeridad: “Ya has visto los resultados [de la austeridad]-nuestro país está colapsando. Vamos a intentar algo nuevo. “Pero, ¿qué, exactamente?

La amenaza más grave de la crisis griega es el contagio: la posibilidad de que si Grecia deja al euro, esto aumentaría la probabilidad de que otras naciones (España, Portugal o Italia) hicieran lo mismo con el fin de reducir el valor de su deuda, mediante la inflación y sus (nuevas) monedas. Los bancos exigirían mayores tasas de los bonos de los gobiernos de estos países. Tener que pagar mayores intereses por la deuda, las ex-naciones del euro caerían aún más en el gasto deficitario, y por lo tanto se necesitaría pedir prestado aún más. Esto se convertiría en un bucle de retroalimentación, que se refuerza a sí mismo, una receta para el colapso sistémico, algo mucho más allá de la capacidad de que cualquier banco central pudiera manejar. Un éxodo de capitales euro-alrededor se produciría, lo que aumenta las posibilidades de una ruptura de los 17 miembros de la unión monetaria europea.

Con este análisis, parece que los políticos alemanes esten confeccionando un plan para facilitar la salida de Grecia de la zona euro. Los poseedores de bonos ha de ser compensada. Se dicce, que el Banco Central Europeo  puede estar listo para inyectar fondos de emergencia y para reanudar sus compras de bonos soberanos de España, Italia y Portugal. Es probable que haya también un plan para ayudar a Grecia en su transición al dracma nuevo, incluyendo el dinero de estímulo para evitar que la economía del país, entrara en caída libre.

Así, el final del juego para Grecia se constituye una especie de destierro económico. Después de dos años de privatizaciones y recortes en las nóminas y pensiones, la nación será irá sin contemplaciones a la deriva. Y entonces el foco se desplazará al siguiente país en otra nueva situación desesperada.

¿Qué quiere decir, “nosotros”?
En general, para la Unión Monetaria Europea, el problema fundamental parece sorprendentemente obvio: ¿Cómo puede ser válida una única moneda en 17 naciones, con 17 deudas públicas diferentes, y que los mercados de bonos pueden dirigirse a cada una de ellas de forma independiente? Una nación normalmente se defiende de estos ataques, al menos temporalmente, mediante la devaluación de su moneda, pero los miembros de la UEM no puede hacer esto. Los críticos dicen que esto es un defecto fatal en su definición, que daña el mismo centro o corazón, del experimento del euro. (Incluso, Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, que ahora indica, que la estructura de la zona euro es “insostenible”.) Dado que los países miembros no tienen ningún instrumento de política monetaria con el que reducir el peso de su deuda soberana, los más débiles con el tiempo  llegan a un punto donde debe elegir: o bien pagar a los bancos, y permitir que su país sea saqueado, o rigidez contra los bancos y soportar una crisis bancaria, con los inversores arruinados y el desplome los mercados de valores. No hay muchas más opciones, ni término medio.

Dada esta configuración, es comprensible que una deuda global y una crisis de crecimiento muestren sus peores síntomas en Europa, desde el principio.

Para los europeos, un crecimiento económico bajo o negativo, hace que las cosas sean profundamente peores, de lo que en otro casos son. Con la actividad económica estancada o en declive, los pagos de la deuda, se hacen más difíciles. Grecia, España, Italia, Portugal, Países Bajos, Irlanda, Eslovenia y el Reino Unido están ahora en una recesión “técnica” . Según el economista jefe de la OCDE, Pier Carlo Padoan, la economía de la zona euro podría contraerse hasta en un 2% durante este año.

La UEM eventual (es decir, dentro de los próximos meses) o bien tienen que soportar una costosa ruptura monumental, o forjar una unión fiscal más restrictiva con la “deuda puesta en común” como denominador, unos presupuestos conjuntos y los sistemas fiscales con garantías frente al incumplimiento. La resistencia política interna de esto último sería prohibitivo en varios países e incluso el alguno solo y podría ser capaz de torpedear los esfuerzos colectivos para centralizar y reforzar el sistema del euro. Es remotamente posible, que los líderes políticos europeos y financieros, puedan ser capaces de improvisar a corto plazo, un plan que permita con posterioridad implementar acordar otro a largo plazo, que permita una solución viable, pero eso sólo es posible si hay suficiente crecimiento económico interno para mantener “todas las ruedas sobre las vías”. Sin crecimiento, es difícil evitar un “accidente del tren”.

Los signos de crecimiento no son buenos, como se hace cada vez más evidente cuanto más profundamente ahondamos en los datos.

Según las estadísticas del INE Instituto, la economía en España se contrajo un 0,3 % en el primer trimestre del 2012. El primer ministro español, Mariano Rajoy dijo en el Senado recientemente que los bancos del país, las empresas y los gobiernos regionales han sido excluidos de los mercados de crédito internacionales. La única institución en España que todavía es capaz de emitir deuda, según Rajoy, es el propio Tesoro español. El 17 de mayo, España celebró una subasta de bonos en el que las tasas de interés se dispararon hasta niveles similares a los que dio lugar a los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal. Mientras tanto, los bancos del país están atascados con un valor de casi $ 200 mil millones de euros en lo que el Banco de España llama ‘problemáticos’ de bienes inmuebles vinculados a los activos tóxicos. El 25 de mayo, el cuarto banco más grande de la nación (Bankia) solicitó al gobierno 19 mil millones de euros para reforzar su capital. El problema es sistémico de “solvencia, liquidez y solidez.”: Moody ‘s ha recortado las calificaciones de deuda de 16 bancos españoles, y el sector en su conjunto parece estar  dirigiendose hacia la crisis. Mientras tanto, la tasa de desempleo en España es del 25% y aumentando, y las ventas minoristas bajaron en abril en casi un 10%.

En realidad, el Gobierno italiano tiene superávit si no fuera por la necesidad de pagar los intereses sobre su deuda. Pero los mercados han exigido recientemente un mayor interés sobre los bonos italianos, y la nación pronto estará pagando más del 5% de su PIB en los intereses sobre su deuda pública. Al igual que España, Italia está teniendo ligeras caídas en el PIB.

Irlanda fue el único miembro de la zona euro que hizo un acuerdo completo de su Tratado Fiscal (que Merkel defendió, con la ayuda de Sarkozy) y que depende de un referéndum que tuvo lugar 31 de mayo. A pesar del hecho de que Irlanda no puede cumplir con el tratado (que exige un presupuesto equilibrado y no superior a un 60% de la deuda como porcentaje del PIB), el gobierno irlandés está empujando fuertemente  ya que el voto afirmativo del referendum así lo decidió. Mientras tanto, los precios de la vivienda en Irlanda siguen cayendo, al igual que las ventas al por menor, construcción, y la producción industrial. La economía se ha contraído durante los últimos dos trimestres.

La economía de Francia se ha quedado atascada en punto muerto, al no haber crecimiento en el último trimestre de 2011. La nación recientemente expulsó a Nicolas Sarkozy, que había estado proporcionando a Angela Merkel, un apoyo significativo en las reuniones financieras de la UE, y eligió a François Hollande, un socialista que cree que la solución a la crisis griega se encuentra en la inversión y en el gasto para impulsar el crecimiento. Pero si el crecimiento no se materializa, más éstímulo de gasto simplemente significa mayores déficit, más endeudamiento y mayores pagos de intereses.

Las recientes elecciones en los Países Bajos, del mismo modo dio lugar a un batacazo a las partidarios de la austeridad. Lo que significa que Angela Merkel cada vez debe sentirse más sola durante estos días, y que la política económica europea está entredicho. Eso no es una buena noticia para los mercados de bonos.

El Reino Unido es un jugador muy importante en la Unión Europea, no sólo porque mantiene su propia moneda que no forma parte de la zona euro. Sin embargo, a pesar de estar un poco aislado de la crisis del euro, la economía británica se contrajo un 0,3% en los tres primeros meses de este año. Sus perspectivas a largo plazo no son mucho mejores: Gran Bretaña desde hace décadas ha permitido que su base productiva comenzara a languidecer, ocultandolo de hecho, por el derroche de su petróleo en el Mar del Norte y los ingresos del gas (que ahora se esfuman) y por asumir una deuda demasiado alta. Allí no hay ayudas.

En resumen, un análisis crítico en busca de pruebas que desacrediten el fin del crecimiento sería mejor que hacer para pretender que la vieja Europa, simplemente no exista. Nada que ver aquí, amigos. Moverse a lo largo.

El blues de EE.UU.
Seguramente hay noticias algo más felices por  extraer de la mayor economía del mundo, la de los Estados Unidos. Esta nación está ostensiblemente en la vía de la recuperación, aunque (como se explica en el capítulo 2, de El Fin del crecimiento), la mayoría si no todo, después del año 2008, el crecimiento del PIB se ha atribuido a las acciones del Tesoro y la Reserva Federal sobre endeudamiento, el gasto y los rescates.

El actual estado real de la economía estadounidense levanta muchar controversia. Hay varios indicadores relevantes-incluyendo el PIB, el desempleo, precios de la vivienda, los pedidos de bienes duraderos, el déficit público, déficit comercial, la nueva deuda, el ingreso de personal, gasto y personal, y algunos números que se ven mejor que otros. ¿Cuáles son los más importantes? Usted puede ver el vaso medio lleno o medio vacío, dependiendo de sus preferencias y cómo quedarse con los mejores  datos. Sin embargo, casi todo el mundo está de acuerdo en que las estadísticas demuestran la debilidad persistente. El crecimiento del empleo y el crecimiento del PIB son a la vez una desaceleración. La proporción del gasto del gobierno EE.UU. respecto a los ingresos del gobierno, se elevó de 1,46 a 1, en el calendario del año 2011. En el horizonte inmediato, es una reducción gradual de los ingresos ocasionados por el desempleo, para los millones de personas que perdieron sus empleos después de la crisis de 2008: esto disminuirá el poder adquisitivo de los consumidores al igual que la economía lucha, por ganar altura.

Pero no es tanto los números mensuales, sino las tendencias  de carácter estructural y profundas, las que causan mayor preocupación. La burbuja insostenible de la deuda de los hogares, asumidas a lo largo de los últimos 30 años todavía tiene un largo camino por recorrer con el fin de desinflarla hasta niveles realistas, mientras que los tramos de los activos tóxicos todavía están al acecho en las carteras de activos de los bancos más importantes. Wall Street no parece haber aprendido nada de la crisis de 2008, como se muestra por la reciente pérdida en la explotación de JPMorgan $ 2 mil millones. Si se producen incumplimientos soberanos europeos a gran escala, los contratos de los derivados, activará los contratos escritos (en la mayoría de los casos) que tienen subcritos los bancos de inversión en Wall Street, y que rápidamente cairan en un turbulento remolino.

Igual de preocupante es el sistema de los EE.UU. altamente dependiente de una política disfuncional, que ahora parece incapaz de resolver, incluso el más trivial de los problemas, y tiene como objetivo al parecer la intención de exacerbar la crisis, por casi todos las caras de la nación. La Política de fondo parece que no surge de las deliberaciones de los líderes electos, y que no rinden cuentas a las agencias gubernamentales y sí a grupos privados de interés con agendas muy dispares. Uno de los dos partidos políticos de los Estados Unidos, evidentemente, ha tomado el permiso de la realidad por completo, prefiriendo existir en su propia “Idea de esfera herméticamente cerrada”, donde el cambio climático es un engaño y todos los problemas económicos pueden ser resueltos, vía la reducción del gasto y los impuestos, y en el que todos los que no está de acuerdo con el orden del día es, por definición, un comunista-terrorista-musulmán. La otra parte, que pasa la mayor parte de su tiempo en apuntalar la lealtad de sus electores tradicionales, tiene la mayoría de centro-derecha posiciones sobre los temas, es ineficaz, y no tiene una estrategia realista para hacer frente a la desintegración económica. Probablemente es seguro decir que la mayoría de las conversaciones de sobremesa en estos días entre los periodistas conocedores, científicos sociales, jubilados y figuras públicas, finalmente recaer en expresiones de la opinión de que los Estados Unidos están mostrando todos los signos de un imperio en franca decadencia. Así ocurre el  asentimiento con la cabeza cansinamente, hasta que alguien cambia de tema.

No ha habido ningún síntoma más relevante y preocupante de esta incapacidad de la política nacional que el enfrentamiento del año pasado sobre techo de la deuda, y que en la Cámara de Representantes, el republicano Boehner ha expresado su intención de re-escenificación para este año. En 2011, la crisis fue desactivada sólo con un acuerdo conjunto con una serie de recortes de gastos obligatorios que están programados comenzar en poco tiempo, una vez pasadas las elecciones presidenciales, a menos que las reformas presupuestarias inconcebibles, hayan  logrado algo. Erskine Bowles, copresidente del presidente Obama para la Comisión sobre el déficit del presupuesto, describió recientemente la serie de “acantilados” a los que ha de  enfrentarse el país a finales de 2012, cuando los recortes fiscales de Bush expiren y los recortes obligatorios deban comenzar. “Si se suman todas las personas”, dijo Bowles, “es probable 7 billones de dólares, sea  el valor de los aconteimientos económicos que se van a producirse en diciembre. Y ha habido poca o ninguna planificación para ello. “La Oficina de Presupuesto del Congreso ya está advirtiendo que la economía se contraerá un 1,3% en el primer semestre del próximo año, si estas medidas entran en vigor.

Es probable que negociaciones de última hora, puedan evitar que el país caiga por el “acantilado”, únicamente como resultado de los recortes de gastos obligatorios. Pero Estados Unidos parece estar conduciendo alocadamente de crisis en crisis, y los paliativos están perdiendo eficacia.

El sol también se pone
A estas alturas los lectores escépticos podrían haber concluido que tenemos las pruebas para confirmar nuestra hipótesis, de que el crecimiento global está por finalizar. Un argumento en contra de esa hipótesis seguramente comenzaría con datos procedentes de China, cuya economía ha seguido creciendo a un 9% anual en los últimos años, incluso con la tremenda profundización de preocupaciones que se producen en otra parte.

Sin embargo, China se está desacelerando también. Y sus problemas pueden llegar a ser tan grandes y profundos como los de Grecia o los EE.UU.. Beijing ha construido el mundo de su economía basada en las exportaciones por excelencia, y ahora algunos de sus mayores compradores extranjeros están perdiendo capacidad de consumo. Prestar dinero aún más a los EE.UU. no ayudará mucho.

La construcción naval va hacia abajo. La inversión pública en ferrocarriles se ha reducido. El consumo de electricidad se ha reducido. Las ventas de viviendas han bajado. La cantidad de nuevos préstamos está cayendo. Ambrose Evans-Pritchard en el Telegraph escribe: “Todos los indicadores clave de la oferta monetaria de China están parpadeando y dando señales de advertencia. Las medidas más amplias se han desplomado a niveles nunca vistos desde el estancamiento a finales de 1990. Los datos M1 del mes de abril, son los má débiles desde que empezaron los registros modernos. Los depósitos del indicador líder del crecimiento económico de seis meses, más o menos por delante se han contraído desde noviembre. Todos los indicadores se están reduciendo más rápido que en cualquier momento durante la crisis de 2008-2009, y más rápido que en España en estos momentos. . . . Si China fuera un país normal, se precipita contra una pared de ladrillo. Un “duro aterrizaje” ya se cuece en el pastel para finales de este año”.

Por supuesto, China no es un país “normal”- y el gobierno pueda reestructurar la economía a su antojo. Pero eso no significa que China pueda escapar de las leyes económicas que se aplican en todas partes? Tal vez hasta cierto punto, o por un tiempo, pero no para siempre.

Las últimas noticias: Los funcionarios chinos han dicho que no tienen intención de repetir el estímulo de gasto masivo que se hizo durante 2008-2009 con el fin de estimular más el crecimiento económico. Prepáresense para un  aterrizaje forzoso.

India, Rusia, Brasil, Sudáfrica, todos estan teniendo tasas de desaceleración del crecimiento. La producción industrial de la India cayó en marzo (según el New York Times , la rupia está cayendo, la inversión se ha reducido, la inflación está aumentando y el déficit corroe las arcas del gobierno”). Las ventas de automóviles de Brasil se han reducido un 15% sobre una base anual y la producción industrial de contratación está paralizada.

El panorama general no es ciertamente mucho más iluminado para Japón, la tercera mayor economía. El sistema bancario del país está débil, las exportaciones se han desplomado, y la falta de recursos energéticos nacionales son ya de por sí, un suficiente desafío. Pero la pesadilla nuclear persistente de Fukushima es, sin duda  la mayor preocupación para Japón. La piscina de combustible gastado en el reactor 4 se encuentra en un estado precario, de tal manera que un seísmo moderado, podría liberar mucho más cesio radiactivo que en Chernobyl. Mientras tanto, los científicos japoneses reconocen una probabilidad superior al 90% de que un terremoto de por lo menos 7,0 grados de magnitud se producirá en los próximos tres años en algún lugar cerca de Fukushima Daiichi-. Japón y Tokio Electric Power Company no tienen ni la tecnología adecuada ni la experiencia nuclear, ya sea para calmar la situación inmediata (TEPCO dice que lo más pronto posible de que pueda comenzar el vaciado de la piscina de combustible agotado es a finales de 2013), o para manejar un desastre de las proporciones que son al menos concebible, si no es probable. El destino de la nación y la salud de millones de personas en el hemisferio norte, puede depender de la ausencia fortuita de réplicas significativas.

Nuestra solución es nuestro problema
No he hecho un repaso a todas las naciones del mundo. Algunos otros lo están haciendo bastante bien,   a Dios gracias!!! (Qatar tuvo una tasa de crecimiento para 2011 del 18,7%, 13,5 % de Ghana, Mongolia, un 11,5 %). Pero si Europa, Estados Unidos y China decrecen, el PIB global no puede aspirar a crecer. La economía europea por sí sola representa casi un tercio del PIB mundial.

Y así, la hipótesis establece que: la producción económica mundial se encuentra cerca del máximo. Si ese fuera realmente el caso, la previsión más razonable sería una disminución significativa de forma inmediata, ya que por defecto las deudas y los inversionistas se retirarían. Podemos estar en una serie de subidas y caídas posteriores (los brazos por encima del cuerpo, para traernos de vuelta a los niveles de producción actuales, los cuerpos hundiendose aún más en el caos económico). El mero estancamiento sería un resultado positivo, que requeriría una planificación y esfuerzo para mantenerlo, pero aun así los límites de los recursos (que vamos a llegar a la parte 2, el próximo mes) asegurarán la contracción tarde o temprano.

Nuestra solución es nuestro problema y su nombre es el crecimiento. No podemos vivir con ella porque, como Herman Daly señala, la mayor parte del crecimiento es ahora poco rentable-estamos en peores condiciones debido a ella. Más crecimiento sólo significa más deuda, más contaminación, más pérdida de la biodiversidad, y una mayor desestabilización del clima. Y sin embargo, no podemos vivir sin ella: con el crecimiento ausente, no habrá suficientes ingresos fiscales ni puestos de trabajo, y los niveles actuales de deuda resultarán insostenibles, en el más crudo sentido de ese término.

Los aspectos puramente financieros o monetarios de nuestro dilema es probable que sigan tomando el centro del escenario en la discusión pública. Mientras los gobiernos nacionales  y los bancos centrales se esfuerzan por estabilizar el sistema, y puede que sean capaces de hacerlo durante un tiempo, – probablemente sea cuestión de semanas o meses en lugar de años. Sin embargo, se necesita una estrategia a largo plazo, porque el tiempo de estímulos y rescates tenderá a perder la adherencia. Sin embargo, hay pocas evidencias de esa estrategia.

Aún más, se necesita un sentido de contexto ecológico e histórico, para que entiendan que la crisis actual de crecimiento no es sólo un golpe en la velocidad momentánea de la rampa del inevitable incremento del progreso, sino que es un cambio de paradigma irreversible para la economía y  la propia civilización.

Una traducción de CSA.

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