Centro de Resiliencia de Aranjuez

Análisis y recursos eco-sociales de adaptación para la transición del siglo XXI

Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (MTPE), la otra historia


Foto: Hormiga en ámbar

Apreciados lectores,

En un post anterior, descubrimos las terroríficas nuevas matemáticas y la crueldad de 3 simples números: 2ºC, 565 gigatoneladas y 2.795 gigatoneladas. En este nuevo post, vamos a descubrir las consecuencias sobre la vida, de la tendencia “perfectamente en línea con un aumento de la temperatura de alrededor de 6º C”, en este caso echaremos mano de las “viejas matemáticas” para pronosticar que el aumento de la Tª media global en esas magnitudes, 6º C, “es una certeza matemática”. Así comenzamos, la otra historia, el periodo conocido como Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (MTPE).

La intensidad del forzamiento en el Titanic, tras la colisión con el iceberg y el informe de daños a la vista, Thomas Andrews, el ingeniero jefe del navío, informa, consternado, al capitán, Edward John Smith:

– “El agua alcanzará varios metros por encima de la quilla en diez minutos. Las tres primeras bodegas y las salas de calderas seis y cinco están inundadas. Cinco compartimentos. Podría mantenerse a flote con los cuatro primeros anegados pero no con cinco. ¡No con cinco! Cuando se hunda de proa, el agua pasará por encima de los mamparos de la cubierta E, pasará de uno a otro, inundando todo sin remisión. Es imparable.”-

Andrews, mira fijamente al constructor del navío, convencido de que ¡éste buque no puede hundirse!

-“Está hecho de hierro, señor. ¡Le aseguro que si puede!¡Y lo hará!. Es una certeza matemática.”

Se había superado el “umbral de estabilidad” del sistema, un punto de no retorno; el sistema se había desequilibrado y no era posible, desde el mismo buque, restablecer o mantener el equilibrio sobre las aguas. Se había superado el umbral a partir de cuyo momento toda entrada de agua provocaba unos efectos que, a su vez, eran causa de un aumento todavía mayor de la cantidad de agua entrante. Entre estos efectos-causa se encuentra, por ejemplo, la inclinación creciente del navío.

En el sistema climático de la Tierra ocurre algo análogo. Superado cierto umbral de concentración atmosférica de gases de efecto invernadero (GEI’s), el “navío” Tierra pone en marcha mecanismos que escapan a todo control humano. Mecanismos cuyas consecuencias provocan, a su vez, un incremento mayor aún de la concentración de GEI’s, y así sucesivamente. Se trata del efecto conocido popularmente por círculo vicioso, técnicamente denominado retroalimentación positiva.

A mayor concentración de GEI’s, mayor temperatura media de la Tierra lo que, a partir de un cierto punto, provoca a su vez mayores emisiones de gases de efecto invernadero, tanto antropogénicas como “naturales”, estas últimas debido a la interacción con el denominado “ciclo del carbono”.

Otra analogía entre el Titanic y el sistema climático Tierra, puede establecerse con respecto a los individuos. En el Titanic, una minoría bien informada, la que estaba al mando de la nave, supo bien pronto qué es lo que iba a suceder. Estaba en el conocimiento de que matemáticamente, el Titanic se hundiría. El pasaje al completo seguía de fiesta. Los primeros en ser informados fueron las élites, los pasajeros de primera clase. En la Tierra, no duden ustedes de que hace ya tiempo que las élites, bien informadas por los científicos (equivalentes al ingeniero jefe del Titanic) lo saben, aunque a muchos les ha costado creerse tal nivel de alarma y algunos todavía no se lo quieren creer. 

Uno de los malentendidos generales, por dejadez o por desconocimiento interpretativo, sobre el cambio climático es debido a la creencia de que la reducción en la utilización de combustibles fósiles, eliminaría como por arte de magia (con la misma “magia” con la que los organismos oficiales y medios de comunicación “eliminan” la contaminación atmosférica o boinas de las ciudades, con el agua de la lluvia) los efectos climáticos, disminuyendo o estabilizando de nuevo el incremento gradual de la Temperatura media de la Tierra.

Otro de los malentendidos generales, por dejadez o por desconocimiento interpretativo, sobre el comportamiento personal maduro o no de cada uno de nosotros, se refiere a que si optamos por algunas acciones de reducción de consumo energético, contribuimos a evitar nuestra aportación al cambio climático. Sería así, si todos los que actualmente estamos en la Tierra, redujéramos de forma significativa nuestra dependencia de los combustibles fósiles, porque en un marco de oferta y demanda, de estados de balanceo, lo que yo baje, habrá otra persona en el mundo que lo aumente, así de “crudo”, resulta éste mundo globalizado.

Tampoco debemos creer que podemos continuar con el despilfarro energético, de hecho “no podremos hacerlo”, valores como la solidaridad, igualdad y compromiso personal, deben ser elementos más habituales en nuestros modelos de vida.

La estabilidad climática de los últimos 10.000 – 11.000 años anteriores a la era industrial, desconocida en toda la historia geológica de la Tierra incluida durante los períodos interglaciares, ha permitido el desarrollo de todas las grandes civilizaciones, inviable en otros períodos con grandes cambios de Temperatura y cambios en los niveles de agua de varios metros.

Una nueva teoría pronunciada al respecto por Walter Ruddiman, va cobrando cada vez más fuerza y credibilidad.

“Uno de los estados de equilibrio de la Tierra parece ser la condición glacial. Las perturbaciones cíclicas más significativas de la radiación solar incidente sobre la Tierra, son debidas a cambios en la posición relativa de éste sobre el astro rey y, que resultan reforzadas por cambios en subsistemas atmosféricos de concentración del CO2 y CH4.

Este forzamiento, en lo que podemos entender como un fallo de regulación, aparta temporalmente al planeta de esa condición de equilibrio glacial, produciéndose así los períodos interglaciares, situación en la que nos encontramos. El sistema, tiende de forma natural hacia una nueva glaciación una vez restablecidas las condiciones anteriores.

Así nos encontrábamos hasta que, durante el modelo agrícola, la energía ingerida es optimizada, con ello las necesidades fisiológicas de alimentación y seguridad, por una fuente energética procedente de la biomasa con la utilización y control del fuego. Empieza la modificación del ambiente, con la energía de tracción humana y animal, la velocidad de transformación aumenta, el hombre es pastor-agricultor. La energía captada del sol se utiliza para tareas agrícolas.

La emisión de gases de efecto invernadero procedente de tareas asociadas a las labores del ser humano comenzaron y detuvieron temporalmente el proceso natural de re-enfriamiento, lo que permitió el asentamiento de los seres humanos, el cambio hacia el modelo agrícola y el incremento de la población.

Estas necesidades alimenticias ocasionó la necesidad de más tierras para el cultivo, quitándoselas a las tierras de bosques, la deforestación mediante la combustión de la biomasa, la emisión de CH4 (un GEI’s más potente incluso que el CO2) procedente del cultivo de los arrozales para las crecientes culturas asiáticas, permitieron mantener el clima en una situación estable.

Desde entonces, los nuevos modelos de desarrollo humano no han parado en incrementar continuamente, la deforestación, la emisión de GEI’s, lo que habría permitido controlar por parte de la humanidad de forma inconsciente el sistema climático y la temperatura media de la Tierra.”

De confirmarse ésta teoría, nos indicaría que el confortable estado de equilibrio climático del que nos hemos beneficiado, no corresponde a un estado de equilibrio, sino a una situación estable, ya que estaba siendo sometido a control (inconscientemente) entre otras, por las acciones del hombre.

La llegada del modelo industrial y sobre todo del modelo industrial avanzado, y la emisión en cantidades excesivas de CO2, habría retenido el proceso natural de enfriamiento, el estado de equilibrio confortable, e invertido el proceso radicalmente, el sistema estaría respondiendo de forma autónoma, hacia un nuevo estado de equilibrio, un estado más caliente.

Habría que remontarse a unos 55 millones de años, durante el periodo conocido como Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (MTPE), donde las condiciones geológicas debido a la actividad volcánica y la distribución de los continentes eran bien distintas, para encontrar una situación tan caliente del planeta, dónde se había perdido todo el hielo Groenlandia y de la Antártida, el nivel del mar es unos 75 metros superior al nivel actual, dónde en la vida acuática se extinguió el 50% de las especies debido a la acidificación del agua por la disolución del CO2 atmosférico y al incremento de la Tª del agua, para encontrar un escenario al que posiblemente nos pudiéramos encontrar dirigiéndonos, a una velocidad “exponencial”, salvo que el todo poderoso ser antropocéntrico pudiéramos re-controlar las variables para conservar el confortable estado de equilibrio climático que hemos disfrutado durante los últimos 10.000 años.

Foto: Aspecto de la Tierra durante el MTPE

Este periodo duró tan sólo, entre 30.000 y 170.000 años, un breve espacio de tiempo si lo consideramos desde el punto de vista geológico, el problema de las emisiones procedentes de los combustibles fósiles se ha producido en el brevísimo lapsus de tiempo de los últimos 200 años, insignificante geológicamente pero muy significativo para las consecuencias y previsiones, imposibles de realizar para los 7.000 millones de personas y el resto de seres vivos que habitan éste planeta.

En aquella era, y según estudios los caballos primitivos llegaron a reducir su tamaño debido al aumento de la Tª global y llegaron ser tan pequeños como gatos.

Foto: “Sifrhippus”, el primer caballo conocido durante el MTPE

La Tª global llegó a aumentar hasta 6º C, esto se produjo durante un período de unos 130.000 años, a raíz de la liberación de grandes cantidades de carbono a la atmósfera y a los océanos, a causa de esto los caballos redujeron su tamaño un 30% y llegaron a pesar menos de 4 kgrs.

También se ha demostrado que el aumento de CO2 en la atmosfera disminuye el valor nutricional de las plantas, lo que explicaría la reducción de tamaño de los mamíferos durante el MTPE.

Modelos climáticos predicen un calentamiento global de unos 4º C en los próximos 100 – 200 años.

No es posible estabilizar el clima a las condiciones confortables actuales, porque el sistema se encuentra en un régimen transitorio y aún no ha respondido a la totalidad del forzamiento al que se encuentra sometido, y el tiempo de remanencia del CO2 atmosférico, convierten al cambio climático en irreversible en la escala del tiempo humano.

Reducir de forma brusca y significativa las emisiones de GEI’s no significa la eliminación del problema del cambio climático, ya que éste es función de la concentración en la atmósfera de los GEI’s, habría que capturar totalmente el exceso de carbono mediante reforestación masiva, dejar de emitir inmediatamente el resto de gases de efecto invernadero y aún así, no supondría reducir en escala de tiempo humana la Temperatura media de la Tierra.

Todo lo que se ha descrito, se sabe desde la mitad del siglo pasado, muchos años de negacionismo orquestado por los movimientos neoliberales nos han llevado hasta aquí, a una situación INSOSTENIBLE medioambientalmente, socialmente, políticamente, económicamente, financieramente y todos los demás ámbitos que se les ocurran terminados en “-mente”, instaurados por el modelo industrial avanzado.

Hoy en día “precisamente”, ya no podemos excusarnos en la ignorancia, jamás en la historia conocida del ser humano nos encontramos ante semejante cambio de paradigma, las causas difícilmente seremos capaces de resolverlas, cualquiera que sea el esfuerzo porque ya no estamos a tiempo de nada, las consecuencias las veremos y las padeceremos, nosotros y las generaciones venideras. De nuestra adaptación al cambio, determinará nuestro orden dentro de los seres vivos, en la supervivencia. ¿Seremos capaces?.

Extraído del Informe: “Aranjuez descubriendo los límites biosféricos” de CSA.

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Esta entrada fue publicada en agosto 1, 2012 por en Cambio Climático y etiquetada con , .

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