Centro de Resiliencia de Aranjuez

Análisis y recursos eco-sociales de adaptación para la transición del siglo XXI

Insectos: el pequeño gran mundo… el sustento de mañana.


Desde su aparición en la Tierra, hace 350 millones de años, los insectos constituyen la especie de seres vivos más numerosa, 8 de cada 10 animales son insectos, y que mejor se han adaptado a los cambios geológicos y climáticos acontecidos en el planeta Tierra. En el mundo existen 1 millón de especies descritas, de ellas cerca de 1.700 especies son aptas para el consumo humano. Los insectos contienen sales minerales, algunos son muy ricos en calcio, albergan vitaminas del grupo B y son una fuente importante de magnesio; mientras que 100 grs. de carne de res contienen de 54 a 57% de proteínas, 100 grs de algunos insectos, contienen de 62 a 75% de proteínas. Aunque en la actualidad, en las sociedades industriales modernas, hemos podido prescindir de estos “pequeños alimentos”, es posible que no sea así en un futuro cercano y no debemos despreciar a estos animalitos para alimentar a una humanidad demasiado numerosa. El conjunto de insectos comestibles constituyen una reserva evolutiva, donde se encuentra ya, sin duda, los alimentos comestibles de mañana.

Apreciados lectores,

¿Qué tenemos hoy para comer? ¿Hamburguesas, patatas fritas, snack, pizzas, carne, pescado, legumbres, verduras?¿Y qué tal si cambiamos de menú tradicional y degustamos nuevos sabores, colores y aromas?¿Qué tal hormigas, saltamontes, escarabajos, arañas, cucarachas o un combinado de todos? En muchos países del mundo se comen insectos de forma habitual, pero la mayoría de las sociedades industriales modernas, solo la mención de esta práctica genera miles de gestos de rechazo, de asco y un sinfín de expresiones y palabras, nada bonitas.

La entomofagia (del griego ἔντομος éntomos, “insecto”, y φᾰγεῖν phăgein, “comer”) se entiende como la ingesta de insectos y arácnidos, o artrópodos en general, como alimento para los humanos y de otros animales, un hábito alimenticio muy extendido en algunas culturas de la Tierra: México, América Central y del Sur, África, Asia y Australia, aunque en algunas otras, las sociedades industriales modernas especialmente, en las que es muy poco común o es considerado un tabú.

Las sociedades industriales modernas, no saben o no quieren saber, que entomófagos somos todos, tanto aquellos sabios que lo tienen incorporado a su dieta alimenticia diaria, como aquellos otros que fruncen el ceño sólamente de pensarlo y que se atiborran de hamburguesas en su local preferido. Según un Informe (actualizado a fecha 11/09/2011) de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EEUU (FDA – Food and Drug Administration), a lo largo de su vida, un ser humano comerá “medio kilo de insectos que sin saberlo se encuentran en los alimentos que ingerimos: puede haber hasta 20 huevos de moscas de la fruta en un vaso de zumo de tomate, 75 trozos de insectos en 55 ml de chocolate,  60 ácaros en una porción de brócoli o gorgojos que han terminado molidos en la harina que se utiliza para haccer pan u otros alimentos.” También nos dice que: “en los tomates, hay un promedio de un 3% en peso de insectos, asi como un promedio de 1mg. de excrementos de animales por libra. O que en el chocolate se da también la presencia de pelos de roedores. O que en la harina de maíz se dan insectos, y suciedad de roedores.” Y es que la ONU, estima que el 80% de la población del mundo, incluye algún tipo de insecto en su dieta habitual, “le guste o no le guste, lo quiera o no lo quiera”.

Y es que, como se dice coloquialmente “ojos que no ven…corazón que no siente…”, más vale a muchos integrantes de las sociedades industriales modernas, abrir los ojos y empezar a ser conscientes (recomendamos a los lectores que vean los documentales: “Homo tóxicus”, “Notre poison quotidien”, “Food Inc”, “Nuestros hijos nos acusarán” y otros, para saber lo que comen), y poner la cara y el cuerpo de asco a muchos alimentos con los que nos sobrealimentamos y envenenamos, en lugar de hacerlo con los pequeños, ricos y nutritivos insectos, que sólo es cuestión cultural y de prejuicios, únicamente. El ser humano se encuentra capacitado para comer insectos. Hace tiempo que evolucionó a omnívoro.

No obstante llegado a esta situación se da la gran paradoja, nuestros alimentos comerciales infectados de insectos y posiblemente, muchos de los insectos que viven en zonas agro-industriales infectados por sustancias químicas producidas por el hombre para sus alimentos comerciales.

Los beneficios de comer insectos son múltiples:

  • Se estima que existen 200 millones de unidades de insectos, por cada ser humano.
  • Reducción de gases de efecto invernadero. Se estima que el 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero proceden de granjas de vacuno, cerdos y pollo.
  • Reducción de otros recursos naturales: producir 1 kgr. de carne consume unos 13 kgrs. de materia verde y unos 15.000 L. de agua. Producir 1 kgr. de insectos requiere 1,5 – 2,0 kgr. de materia verde.

Evidentemente la entomofagia a la que hace el llamamiento un organismo como la ONU, se debe a razones fundamentales y evidentes de desigualdades hoy, y de superviviencia mañana:

  • Se estima que la población mundial pasará de 7.000 a 9.000 millones de personas de aquí a 2050. Y es un hecho demostrado que a más desarrollo, se consume más carne.
  • En Occidente se consume 120 kg. de carne por persona/año. En China 80 kg. Si 5.000 millones de personas consumieran 100 kg. de carne, necesitaríamos cultivar una media de 6,5 billones de kg. de forraje al año. Sencillamente no hay espacio en las Tierras cultivables suficiente para soportar esto. Nuevamente los límites biosféricos del planeta Tierra.
  • El aumento en el precio de los alimentos, los fenómenos meteorológicos producidos por el cambio climático, la escasez de agua y de tierra, generarán nuevos millones de hambrientos en la Tierra, muy en contra de cumplir el objetivo de la FAO la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación de reducir a la mitad la hambruna del mundo para el 2015.

Aunque la mayoría de los integrantes de las sociedades modernas industriales “hacen ascos” a la incorporación de insectos en su dieta diaria, esta tendencia podría cambiar. Según algunos expertos, a medida que se abusa cada vez más de los recursos naturales, los insectos se vislumbran como una fuente de proteínas naturales alternativa. En palabras de David George Gordon, biólogo y autor del libro The Eat-a-Bug Cookbook, la entomofagia es la práctica más respetuosa con el medio ambiente: si la gente pusiera más de su parte para comer insectos y ampliaran sus dietas más allá del pollo, la vaca y el cerdo, le harían mucho bien al planeta

El siguiente video muestra la fiesta sobre alimentación, incluída la de insectos, en Montana (EEUU), las caras de los que estuvieron presenten es de curiosidad, extrañeza por los nuevos sabores, pero finalmente de confirmación de agradable para el paladar, incluso para los más peaqueños de la casa.

¿Por qué no comemos insectos? Marcel Dicke  hace una propuesta tentadora para incluir a los insectos en la dieta alimenticia mundial. Su mensaje va para cocineros y gourmets aprensivos, para todas las personas en general: exquisiteces como las langostas y orugas compiten con la carne, en sabor, nutrición y respeto al medio ambiente.

Investigadores internacionales como Virginia Melo Ruiz, investigadora del Departamento de Sistemas Biológicos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Xochimilco en México, lo dicen alto y claro: “Los insectos son los primeros que se reprodujeron después del desastre causado por la bomba atómica en Hiroshima y la mayoría de ellos seguramente sobrevivirán al cambio climático, así que en muchos países será el único alimento accesible, así que hay que regresar a la tradición de los ancestros”. Por mi parte añadiría a éste colofón: “le guste o no le guste, lo quiera o no lo quiera”.

Entre los insectos que se comen habitualmente, se encuentran:

  • Escorpión acuático. Se trata de una chinche acuática. La especie asiática Lethocerus deyrollei se consume habitualmente en Tailandia, Vietnam, Taiwán y en la provincia china de Guangdong.
  • Ditíscidos. Son una familia de escarabajos acuáticos relativamente común en las charcas. Las especies más grandes se comen fritas en Vietnam y algunas provincias de China.
  • Bupréstidos. En el norte de Tailandia se suelen comer fritos y sus élitros (par de alas endurecido que ha perdido su función para volar y que se ciñen al abdomen formando una especie de estuche) se usan como decoración del plato.
  • Cigarras. Unas de las delicatessen asiáticas, consumidas en algunas provincias de China, el sudeste asiático e incluso Okinawa. En Estados Unidos, las especies del género Magicicada, que eclosionan en oleadas cada trece o diecisiete años, se están revelando como un alimento rico en proteínas y bajo en grasas.
  • Gusanos de seda. Aunque más conocidos por la seda que producen, las crisálidas de la polilla Bombyx mori también se comen fritas o cocidas en Corea del Sur y en algunas regiones de China y Japón.
  • Esfíngidos. En la provincia china de Shandong, las orugas de la especie Clanis bilineata tsingtauica constituyen una valiosa fuente de proteínas.
  • Avispas y abejas. En algunas prefecturas de Japón como Nagano y Miyazaki las larvas, pupas y adultos de avispas se consumen hervidas en agua o en salsa de soja y sake dulce.
  • Moscas. Las larvas se comen en la provincia china de Hebei.
  • Hormigas. Además de sus usos medicinales, las hormigas también se comen en Tailandia, Laos y algunas provincias de China.
  • Grillos. Se consumen fritos en China y el norte de Tailandia.
  • Grillotopo. Otra delicia china y tailandesa que también se come frita.
  • Plecópteros. Las moscas de las piedras se consumen en algunas zonas de la prefectura japonesa de Nagano hervidas en salsa de soja y sake dulce.
  • Tenebriónidos. Las larvas se comen fritas en la provincia china de Yunnan.
  • Termitas. Todo un manjar en el sur de China y el norte de Tailandia.
  • Cucarachas. Aunque a más de uno le producirá náuseas el mero hecho de mencionar su uso alimenticio, cucarachas como Panesthia angustipennis spadica se pueden comer fritas y otras especies tienen aplicaciones medicinales.
  • Cerambícidos. Las larvas de estos escarabajos se suelen comer asadas en algunas zonas de Japón.
  • Escorpiones, ciempiés y arañas. Aunque no son insectos, se trata de artrópodos que también forman parte de la dieta en algunas zonas de China.

La cultura entomofágica se encuentra en todos los grandes continentes, pero no en todos los modelos de via, en el continente Australiano los nativos recolectan grandes cantidades el noctuido Scotia infusa, es un lepidóptero muy rico en aceite y con sabor parecido al de las nueces, que asan sobre carbones. Los indios californianos de cierta tribu cogen las gordas orugas del satúrnido Coloradia pandora, que desecan y conservan antes de comérselas. En Magadascar resultan muy apreciados como si fueran golosinas unos robustos esfíngidos del género Somoina, privado de las alas, y lo mismo ocurre con sus pupas y las del Psyche joannisi. Los Hovas de dicha isla son grandes consumidores de crisálidas del Bombyx mori (L.) o “mariposa de la seda”.

Las selvas tropicales sudamericanas reúnen las condiciones climáticas, históricas y culturales idóneas para el desarrollo pleno de la entomofagia, grandes larvas de multitud de coleópteros, arañas gigantes, Belostomas y muchas otras especies, son manjeres cotidianas en la rica y variada gastronomía “entomo”.

En España, que desde hace muchos años “éramos ricos” y pertenecientes al “mundo civilizado”, no existe tradición por la entomofagia. Algunos hombres sabios del pasado hablan de sabor agradable y muy nutritiva de las orugas “Lagarta peluda” o Lymantria dispar. Otras bocas han saboreado la Leucoma salicis o “Blanca del chopo”, con un sabor muy parecido al del caviar.

En resumen, en lugares donde el suministro cárnico está asegurado, y los insectos no forman plagas y su tamaño no es considerable, la entomofagia es rechazada, como en el caso de Europa o de Norteamérica. Mientras vacas, corderos, cabras, pollo y pescado mantengan su actual relación “coste/beneficio” versus resultante de salir al campo y llenar la cesta de Dorcadion molitor, Lucanus cervus o Lycosa tarantula, la entomofagia desde un punto de vista de la alimentación humana, no tiene cavida en la civilización moderna industrial, otra cosa bien distinta será cuando el agotamiento de los recursos naturales, energéticos, de agua, de tierras fértiles etc, junto al calentamiento global y sus consecuencias, modifiquen profundamente al modelo desarrollado, será entonces el momento de adaptarse al cambio y ver en la entomofagia una salida de superviviencia. Cada vez estamos más cerca.

Como introducción a éste pequeño pero fascinante mundo (les sugiero que vean el documental Microcosmos) hacemos un alto en nuestro camino por el mundo de los insectos, pretendo que piensen y sean conscientes de la vulnerabilidad a la que nos enfrentaremos, sobre todo en las sociedades modernas industriales, los ciudadanos de las grandes urbes del planeta y es que: “le guste o no le guste, lo quiera o no lo quiera”, lo “pequeño” no sólamente es hermoso, sino que es inevitable.

Saludos.F.V.I.

Las siguientes imágenes fueron  publicadas en: http://ibytes.es/blog_no_soy_un_mamifero.html por César Fernández.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Anuncios

Un comentario el “Insectos: el pequeño gran mundo… el sustento de mañana.

  1. Pingback: Your Questions About Global Furniture - Furniture factory outlet tips & guide! - Furniture Factory Outlet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en septiembre 10, 2012 por en Necesidades Fisiológicas y etiquetada con , , , , , .

Aranjuez 2021

Guía de la Comunidad de Semillas de Aranjuez (CSA)

Aranjuez 2021

Aranjuez en Transición 1.0: + de 100 post

Aranjuez 2021

Una infancia en Aranjuez allá por 1970

Aranjuez 2021

Aranjuez: descubriendo los límites biosféricos

Aranjuez 2021

Decrecimiento energético, crecimiento local (Un "fresco cuadro global", una visión local de Aranjuez) (Descarga libre)

Climate After Growth report

Despues del crecimiento infinito .... el cambio climático

2052: A global forecast for the next forty years

(Resumen documento – PDF 1,89 MB – ING)

Growing a Resilient City

(PDF - 958 kb - ING)

World Energy Outlook 2014

(PDF - 1,4MB ESP)

Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

Únete a otros 194 seguidores

Visitantes del blog

  • 509,468 visitas

Licencia bajo

Licencia de Creative Commons
Centro de Resiliencia de Aranjuez (CSA) by CSA is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial 3.0 Unported License.
Creado a partir de la obra en https://csaranjuez.wordpress.com/.
Permissions beyond the scope of this license may be available at https://csaranjuez.wordpress.com/contactos/.
A %d blogueros les gusta esto: