Centro de Resiliencia de Aranjuez

Análisis y recursos eco-sociales de adaptación para la transición del siglo XXI

La era de la adaptación: homo sapiens – del fuego a la bombilla, de ésta …


Hace alrededor de unos 7,0 y 4,5 millones de años, vivieron en África un conjunto de primates, antepasados de especies ancestrales de los humanos, eran los Ardipethecus. Hace alrededor de 4 millones de años, condiciones climáticas con menor régimen de lluvias, dieron lugar a espacios más abiertos y menos arbolados, la evolución dió lugar a un nuevo tipo de homínido, el Australopithecus. Desde entonces los homínidos se han diversificado en no menos de 8 especies, que empezaron a caminar para poblar el mundo. La Creatividad, la Capacidad de planificación y la Cooperatividad, fué la característica fundamental de estos homínidos. Hace 100.000 años exitían al menos 5 linajes humanos, los Neanderthalensis en Europa, el Homo erectus en Asia y nuestra especie, el Homo sapiens, que empezó a caminar desde África. Una nueva característica incorpora el Homo sapiens, la tecnología de la Comunicación, que permite mostrar en imágenes las ideas y pensamientos de la mente humana. La interrelación de estas carácteristicas, constituyen el fundamento de la nueva base social, que permite formar grupos por un número muy elevado de individuos, que comparten ideas y valores, dispuestos a cooperar estrechamente, hasta el punto de sacrificar sus intereses, por el bien común. Estas características, Creatividad, Cooperación y Comunicación, han dado origen a una criatura asombrosa, capaz de soñar con realidades inexistentes y convertirlas en realidad, en la biosfera sólamente hay un primate “capaz de volar”, nuestra especie el Homo sapiens.

La estabilización climática durante los últimos 12.000 años, posibilitó el desarrollo de la agricultura y el asentamiento de las civilizaciones y el crecimiento de la biodiversidad, tal y como las hemos conocido.

Hace apenas 200 años, el hombre “soñó” conquistar la Tierra. En el uso contínuo de la utilización de la riqueza Natural, descubrió el origen de todo: la energía, procedente de los combustibles fósiles. Este hecho catapultó al hombre a disponer a la Tierra a sus pies. Su éxito fue tal, que en apenas 100 años pasamos de 1.000 a 7.000 millones, constituyendo la era del “ser Antropoceno”. Esta era de abundacia y éxito infinito, nunca jamás antes conocida, ha transformado al hombre en un ser individual, egocéntrico y desconectado con la Naturaleza, se está topando con los límites finitos de la biosfera, que están poniendo en entredicho las bases fundamentales de la INSOSTENIBILIDAD del éxito perpétuo.

La inestabilidad climática, causada por el ser antropoceno en tan corto periodo de tiempo, el agotamiento de recursos naturales, del agua, de los combustibles fósiles, de suelo fértil, de las posibilidades para producir alimentos, tendrá consecuencias imprevisibles sobre la vida, tal y como la conocemos.

Todo apunta a, “que toca bajar a tierra”, entramos en la Era de la Adaptación, del “ser Resilienthus”.

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Post La era de la adaptacion homo sapiens

The last Neanderthal. Image: Wikimedia Commons, used under a CC BY-SA 3.0

 

Apreciados lectores,

En muchas ocasiones se ha dicho, que “con pocas palabras… bastan”, o mejor dicho que a “buen entendedor con pocas palabras bastan”. El autor del siguiente texto, Carlos de Castro que ya ha aparecido en otras ocasiones en este blog, es una de esas personas que cumplen perfectamente con esos dichos. Les traigo a esta sección un texto sencillamente maravilloso, por la sencillez de lo escrito, pero complejamente entendido por el alcance del mismo, para muchos de los sapiens que habitan la Tierra. Nunca antes, que conozca o sepa, un texto de la profundidad  de la antropología, biología, química, geología, ha enlazado tan sutilmente con lo que mueve y ha originado todo lo que el conocimiento humano alcanza: la energía.

Crecimiento hiper-exponencial de la energía o de cómo es inevitable ahora un cambio radical en la Historia humana

El pequeño ejercicio de análisis histórico de las siguiente líneas pretende dar una pista de porqué vivimos una de las generaciones humanas más especiales de toda la Historia Homo y una intuición de porqué nos espera un “tortazo” de proporciones gigantescas.

El género Homo lleva controlando el fuego desde hace un millón de años. A partir de ese momento es de suponer que los Homo lo fueran utilizando para cada vez más cosas. Iluminación, calefacción, fabricación de útiles y herramientas y cocina.

El fuego fue la primera gran revolución energética humana que lo cambió todo. Nos cambió a nosotros y cambió el mundo.

Gracias al fuego, las puntas de las lanzas de madera se podían endurecer, lo que nos permitió cazar animales más grandes. El fuego ayudó también en la caza, al espantar y cercar a las presas. También nos calentó e iluminó las noches. Y al hacerlo, inventamos los cuentos a la luz de la hoguera y nos ayudó a socializarnos aún más.

Además, nos permitió cocinar los alimentos, que es una forma de pre-digerirlos: carnes y almidón se incorporaban al organismo con menos gasto energético de la digestión. Esto nos permitió llevar energía metabólica del estómago y de los intestinos al cerebro y las manos. Nos modificó no solo a nivel cultural y social, sino a nivel fisiológico y evolutivo (sí, ese es el poder de la tecnología).

La energía solar, convertida en química en las plantas y luego en calorífica al quemar leña, nos permitió todo eso.

 

Supongo que durante cientos de miles de años el fuego fue un complemento energético en aumento, pero quizás, hace 100000 años, cuando una rama del Homo, la llamada sapiens y seguramente también la neanderthal lo utiliza, cada humano podría estar consumiendo uno o unos pocos kilos de leña diarios, dependiendo mucho de factores climáticos (inviernos crudos), de alimentación (frugívora o cereal-carnívora) etc. Un kilo de leña incorpora algo más de 10 MJulios de energía. Si suponemos un consumo de un kilo diario como fuente energética extrasomática, hablamos de una potencia extrasomática de unos 125W. Antes de controlar y usar el fuego como fuente energética, éramos energéticamente hablando como cualquier animal. Un Homo de hace un millón de años, con solo su metabolismo, tenía una potencia de menos de la mitad. Hablaríamos en grueso de 60W que duplicamos con el tiempo y la ayuda del calor del Sol hecha leña.

La siguiente gran revolución energética ocurrió hace unos 10000 años, con la agricultura-ganadería, nos cambió y cambió el mundo, otra vez. Primero domesticamos el lobo (los primeros intentos hace 30000 años), cuya energía aprovechamos a cambio de que él transformara la energía de otro animal; pero como esto no era eficiente, cambiamos sin quererlo genéticamente al lobo para convertirlo en un perro capaz de digerir mejor el almidón.

La agricultura necesitó de la energía del caballo o del buey y también empezamos a regar pronto, controlando la energía hidráulica. Necesitamos más leña y añadimos energía muscular externa. Es decir, que nuestra agricultura requirió quizás duplicar otra vez la potencia externa, hasta los 250 W, cuatro veces más que nuestro metabolismo: En Egipto, Mesopotamia y China, el regadío usó el potencial gravitatorio del agua, usó la energía animal para moler los primeros molinos (“de sangre”), usamos el calor de la leña para cocinar pero también para ahumar y conservar. El caballo permite dar una potencia de “un caballo de vapor”, algo más de 700W (y requiere esa potencia en promedio en forma de alimento digerible). Por supuesto, no había tantos caballos como personas, por lo que esa potencia había que dividirla entre la posesión per cápita y las horas que el caballo no trabajaba. El caballo (o buey, o mula, o burro o llama o camello) multiplicó la productividad de la agricultura y, especialmente, de las guerras. Cuando pasamos de la edad de bronce a la del hierro, se “populariza” la guerra al tiempo que se destruyen los matriarcados definitivamente.

Seguimos aumentando nuestro consumo energético, aumentamos el número de animales a nuestro servicio, comenzamos a usar la energía gravitatoria del agua en molinos y hace unos mil años empezamos a añadir también el viento. Poco a poco añadíamos nuevas fuentes energéticas, el carbón se lleva usando más de dos mil años para la industria del hierro y cobre. Nuestra domesticación hace 1000 años ya superaba la masa de los humanos sobre el planeta. Pero la biomasa vegetal seguía siendo la principal fuente energética.

En la Europa de Córdoba o en la China de Hangzhou se podría estar consumiendo 500 W per cápita o más. Córdoba y Constantinopla con más de medio millón de habitantes o Hangzhou que superó con creces el millón debieron requerir un flujo constante y grande de energía “extra-civitica”. En China hace mil años más del 10% de la población vivía en “ciudades” de más de 2000 habitantes. En la Europa musulmana y cristiana y en Oriente próximo, el metabolismo de las ciudades requería flujos grandes de energía.

Hace un siglo, al comienzo del siglo XX, habíamos añadido las energías fósiles como forma energética mayoritaria y aprendíamos a usar el vector de la electricidad: 1000 W. Otra duplicación más. La Revolución Industrial ya era la segunda, estaba madura. Volvimos a cambiarnos y también al mundo.

A comienzos del siglo XXI consumíamos más de 2000 W per cápita.

Es decir, resumiendo y muy grosso modo:  hace una década 2000W, hace un siglo 1000W, hace un milenio 500W, hace diez milenios 250W, hace cien miel años 125W y hace un millón el metabolismo de 60 W. Esto no es un crecimiento exponencial, es hiper-exponencial. Y esa función (duplicar el consumo energético en cada vez diez veces menos tiempo) se ha cortado ya (si no fuera así, hace un año habríamos duplicado los 2000W, consumiendo 4000W, hace un mes estaríamos en 8000W, antes de ayer superaríamos los 16000 W, hace unas horas estaríamos en 32000 W. Absurdo sí, pero algo radicalmente ha tenido que cambiar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hasta ahora, los hitos que distinguimos en nuestra historia los identificamos con Revoluciones energéticas (el homo controlador del fuego, la revolución agrícola-ganadera, la revolución industrial). Por primera vez en la Historia del género Homo, la próxima revolución energética será un decrecimiento. Si el Homo es homo por el fuego, si las tensiones del cazador-recolector cambiaron radicalmente con la agricultura y las tensiones medievales cambiaron radicalmente con la revolución industrial, las tensiones actuales no van a ser resueltas con una huida hacia adelante, con una patada a seguir. Ya no se puede. Ojalá no sea un desastre de proporciones gigantescas. Nos cambiaremos profundamente y dejaremos de chinchar, digo cambiar, al Mundo.

Carlos de Castro Carranza

 

– See more at: http://www.eis.uva.es/energiasostenible/?p=2169&utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=crecimiento-hiper-exponencial-de-la-energia-o-de-como-es-inevitable-ahora-un-cambio-radical-en-la-historia-humana#sthash.PBdgHVqw.dpuf

 

Foto Carnet Blanco y negro Bubokpor Fernando Valdepeñas CRA Editor

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Esta entrada fue publicada en septiembre 4, 2014 por en Resiliencia y etiquetada con , , .

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