Centro de Resiliencia de Aranjuez

Análisis y recursos eco-sociales de adaptación para la transición del siglo XXI

La teoría de Olduvai

Conferencia en PARDEE KEYNOTE SYMPOSIA (Geological Society of America)
Reno, Nevada – 13 de Noviembre de 2000
Autor: Richard C. Duncan, Ph.D
Traducción de texto: Pedro Pérez Prieto
Traducción de gráficos: Horacio Drago

Richard C. Duncan expuso aquí su teoría sobre las consecuencias de la llegada al cenit de la producción mundial de petróleo. Diferencia tres fases de declive después del cenit, siendo el último de ellos el denominado “precipicio”, por lo pronunciado de la caída de la curva. Es una visión dramática que, de resultar cierta, nos pone en la encrucijada de un cambio traumático de civilización. El nombre de esta teoría se debe al sitio paleontológico y arqueológico del norte de Tanzania, al este de Africa, considerado como la cuna de la humanidad.

El pico del petróleo y el camino de regreso hacia Olduvai

Al Homo Sapiens le llevó 200 años aceptar la teoría copernicana, y las especies todavía tienen que acomodarse a la teoría darwiniana. Consecuentemente, creo que hay pocas posibilidades de que podamos hacer frente al amenazante declive de la civilización industrial, con el tiempo suficiente para cambiar el rumbo.

Se ha dicho que la teoría de Olduvai es impensable, ridícula, absurda, peligrosa, autopromocional y autodestructiva. La ofrezco, sin embargo, como una teoría inductiva, basada en los datos que he obtenido en los últimos 30 años en aproximadamente 50 naciones de todos los continentes, excepto la Antártida, sobre la energía mundial y la población humana. Se basa también en mi experiencia en ingeniería eléctrica y sistemas de gestión de energía, en mis aficiones sobre antropología y arqueología y una vida entera dedicada a la lectura en diversos campos.

La teoría se define por la relación existente entre la generación (o uso) de la energía mundial y la población humana. Más adelante se ofrecen los detalles. La teoría es sencilla. Establece que la esperanza de vida de la Civilización Industrial es menor o igual de 100 años: entre 1930 y 2030.

La producción de energía mundial per capita creció entre 1945 y 1973 a la asombrosa velocidad de un 3,45% por año. Entre 1973 y el cenit mundial alcanzado en 1979, tuvo una desaceleración del crecimiento a un 0,64% por año. Después, repentinamente –y por primera vez en la historia- la producción de energía per capita comenzó a declinar a un ritmo del 0,33% por año, entre 1979 y 1999. La Teoría de Olduvai, explica el pico o cenit de 1979 y el declive posterior. En concreto, viene a decir que la producción de energía per capita caerá a los niveles de 1930 hacia el año 2030, lo que dará a la Civilización Industrial una esperanza de vida de 100 años o menos.

Si esto ocurre, es porque se darán unas causas para este “colapso”. Creo, sin embargo, que el colapso tendrá una estrecha correlación con una serie de cortes permanentes de las redes eléctricas en todo el mundo. Dicho en forma sencilla: “Cuando se retire la electricidad se volverá a la Edad de Piedra. Y la Edad de Piedra está a la vuelta de la esquina”.

La Teoría de Olduvai, puede resultar falsa, por supuesto. Pero hasta ahora no puede ser rechazada con los datos que poseemos sobre producción mundial de energía y población humana.

Institute of Energy and Man, 5307 Ravenna Place NE, #1, Seattle, WA 98015

1- Introducción

El colapso, si llega a venir esta vez y cuando venga, será global. Ninguna nación se colapsará de forma individual. La Civilización Mundial se desintegrará por completo. Aquellos que vean con ojos de míope, caerán como se de míopes se tratasen. Joseph Tainter 1988

La Teoría de Olduvai se basa en un esquema de datos que establece que la esperanza de vida de la Civilización Industrial es menor o igual a 100 años. Desarrollaremos la teoría desde sus raíces primitivas en la civilización griega hasta la de reputados científicos del siglo XX. Esta visión resulta útil porque aunque la teoría es fácil de entender, resulta muy difícil (esto es, angustiosa) de aceptar para la mayoría de la gente, lo mismo que lo fue para mi. Presenté la primera Teoría de Olduvai al público en 1989.

El transcurrir de la historia humana se puede dividir en tres fases:

  • La primera, o fase preindustrial fue un largo período de equilibrio cuando las herramientas simples y máquinas muy sencillas limitaban el crecimiento económico.
  • La segunda, o fase industrial, es un período muy corto de no equilibrio, que arrancó con fuerza explosiva cuando nuevas y poderosas máquinas eliminaron temporalmente todos los límites del crecimiento.
  • La tercera, o fase de desindustrialización, se sitúa inmediatamente después, durante el período en que las economías industriales se deslizan hacia un nuevo periodo de equilibrio homeostático, impuesto por el agotamiento de los recursos no renovables y el progresivo deterioro del medio ambiente.

La Teoría de Olduvai no tiene nada que ver con la geología ni con la paleontología de la Garganta de Olduvai. Ni ha sido sancionada por la experiencia. Es más bien una teoría sencilla que trata de demostrar la relación entre la producción (y el uso) de la energía mundial y la población humana en términos de exceso y colapso. Elegí el nombre de “Olduvai”, porque 1) es un nombre famoso, 2) He estado allí, 3) es un sonido sordo, profundo, horripilante y ominoso, y 4) es una buena metáfora para el modo de vida de la “Edad de Piedra”. De hecho, las formas de vida que existieron en la Garganta de Olduvai fueron (y todavía lo son) una forma de vida sostenible –local, tribal y solar- y para bien o para mal, nuestros antecesores la practicaron durante millones de años.

No hay duda de que el cenit del petróleo y el declive de la Civilización Industrial deberían ocurrir como una compleja combinación de factores, tales como la sobrepoblación, el agotamiento de los recursos no renovables, los daños ambientales, la contaminación y la erosión del suelo, el calentamiento global, los nuevos virus emergentes y los recursos destinados a las guerras. Dicho esto, la Teoría de Olduvai utiliza una única métrica simple, definida como la “Ley de White”, pero ahora trae un nuevo elemento: la electricidad.

La mayor parte de mi experiencia ha sido en redes de suministro eléctrico de alta tensión y en los sistemas de Gestión de Energía (en inglés Energy Management Systems o EMS) que los controlan. La electricidad no es una fuente de energía primaria, sino más bien un “transportador de energía”: sin masa, viaja a una velocidad cercana a la de la luz y a efectos prácticos, no puede ser almacenada. Además, los sistemas eléctricos de potencia son costosos, complejos, voraces en cuanto a consumo de combustibles, contaminantes y requieren una operación y un mantenimiento de 24x7x365 días. Otro problema es que la electricidad se da por supuesta. Simplemente apretamos el botón y las cosas funcionan. En resumen: la electricidad es la quintaesencia de la vida moderna, pero los sistemas de suministro eléctrico son, en sí mismos, exigentes, peligrosos y delicados. Todo esto apunta a que los cortes permanentes estarán estrechamente relacionados con el colapso de la Civilización Industrial, el que se denominará más adelante el “precipicio de Olduvai”.

Este documento es el soporte de texto para la presentación en transparencias titulada “La Teoría de Olduvai: Una Guía Ilustrada” (Ver Duncan, 2000c).

Definiciones: “Petróleo” (O, de oil, en inglés) Significa el crudo y los líquidos de gas natural. “Energía” (E) significa las fuentes primarias de energía, en concreto, petróleo, gas, carbón, energía nuclear e hidroeléctrica. “Pop”, significa población; “ô” significa producción de petróleo per capita “ê” significa producción de energía per capita. “G” significa mil millones (Giga, en inglés). “b” significa barriles de petróleo. “boe” significa barriles de petróleo equivalente (“barrels of Oil Equivalent, en inglés, en contenido energético, no en calidad). “J” significa Julios. “Civilización Industrial” y “Civilización Eléctrica”, como veremos, significan lo mismo.

La Civilización Industrial aparece como una curva en forma de pulso de la energía per capita “ê” consumida en promedio. La “esperanza de vida” (esto es, la duración) de la Civilización Industrial, se define como el tiempo –en años- entre el punto de arranque de la subida, en el que “ê” alcanza el 30% de su valor máximo o cenit y el punto correspondiente en el que ê vuelve a alcanzar el mismo valor en el declive (Figura 4). El nuevo elemento es que la Teoría de Olduvai ahora se enfoca sobre los problemas asociados a las redes de suministro eléctrico de alta tensión en todo el mundo.

Civilización y Kilovatio Disponible: Aunque los combustibles fósiles son todavía muy importantes, la electricidad tiene un valor indispensable como energía de uso final en la Civilización Industrial. Para determinar su importancia, es imprescindible distinguir entre la energía primaria consumida para generar electricidad, respecto de la energía primaria consumida en todos los demás usos no eléctricos, tales como los que realizan un trabajo o generan calor. Considérese lo siguiente. Se estima que el 42% de la energía primaria mundial utilizada en 1999 lo fue para generar electricidad. Esto debe compararse con la contribución del petróleo para todos los usos finales no eléctricos, que fue del 39%; o de la contribución del gas de un 18% o de la simple contribución del carbón de un 1%. Esto es, cuando lo que cuenta es la calidad energética, entonces la importancia de la electricidad queda muy, pero que muy evidenciada. Por ejemplo, si se desea calentar una habitación, entonces un julio (J) de electricidad “equivale” a 1 J de electricidad. Pero si lo que se desea es alimentar la televisión, entonces, un julio de electricidad “equivale” … a 3 J de carbón! Así que si alguien se debe preocupar por la energía, no hay que perder tiempo con el petróleo, el gas o el carbón. Hay que preocuparse del interruptor que hay en la pared!

2- Energía y Civilización.

Con otros factores considerados constantes, la cultura evoluciona en función de la cantidad de energía que cada año se incrementa, o en función de cómo se incrementa la eficacia de los medios e instrumentos que transforman dicha energía… No debemos desgajar la historia del desarrollo cultural de este punto de vista. Leslie White 1949 – La 2ª Ley de White.

El petróleo es líquido, almacenable y transportable. Es la mayor fuente de energía primaria de la Civilización Industrial (Pero no la mayor fuente energética de “uso final”). Hemos desarrollado un nuevo método para modelar y simular, y hemos realizado una serie de cinco predicciones para la producción mundial de petróleo; una nueva predicción cada año. La figura 1 muestra los principales resultados de nuestra previsión más reciente:

Figura 1. Producción mundial, OPEP y No OPEP de Petróleo
Notas: (1) Se prevé que la producción mundial de petróleo llegue a su cenit el año 2006. (2) El momento de cruce entre la producción OPEP y No OPEP ocurrirá en el año 2008. (3) La tasa de producción de petróleo de las naciones de la OPEP entre 1985 y 1999 respecto de las naciones No OPEP, se incrementó 9,33 veces.

La Figura 1 muestra los datos de la producción mundial de petróleo desde 1960 a 1999 y nuestras previsiones para el periodo 2000 al 2040. Nótese que la tasa de crecimiento general de la producción de petróleo se desaceleró entre 1960 y 1999 (Curva 1). En detalle: la tasa promedio de crecimiento entre 1960 y 1973 fue de un brutal 6,65% anual. Después, de 1973 a 1979, el crecimiento se frenó a un 1,49% anual. Con posterioridad, de 1979 a 1999, se desaceleró a un gélido 0,75% por año.  Cuando nos movemos más allá del periodo histórico, la previsión calcula que la producción mundial de petróleo alcanzará su cenit histórico el año 2006. Después de ese pico y hasta el año 2040, la producción de petróleo caerá un 58,8%, con un promedio de decrecimiento anual del 2,45% por año durante 34 años.

Se prevé que el momento en que los países de la OPEP comienzan a producir más petróleo que el resto No OPEP, sucede en el año 2008 (Figura 1, curvas 2 y 3). Este hecho dividirá el mundo en dos campos: uno con excedentes de petróleo y el otro con ninguno. La predicción presenta el siguiente escenario: (1) Al comienzo del 2008, los 11 países de la OPEP producirán más del 50% del petróleo mundial. (2) A continuación, la OPEP controlará cerca del 100% de las exportaciones mundiales. (3) BP Amoco (2000) coloca las “reservas probadas” de la OPEP en el 77,6% del total mundial. (4) La producción de la OPEP de 1985 a 1999 creció a un fuerte promedio de un 3,46% por año. En contraste, la producción de los países No OPEP creció a un perezoso 0,37% por año en el mismo periodo de 14 años.

El cenit de la producción mundial de petróleo (2006) y el momento de cruce de las producciones OPEP y No OPEP son muy importantes en el esquema de Olduvai, que se discutirá más adelante. Pero antes, veamos la relación entre la producción mundial de petróleo y la población mundial. La Figura 2 muestra los datos históricos:

Figura 2. Producción mundial de petróleo per capita 1920-1999
Notas: (1) La producción anual promedio per capita ô creció exponencialmente entre 1920 y 1973. (2) Luego la tasa de crecimiento anual quedó en prácticamente cero, entre el periodo 1973 y el pico o cenit mundial de producción per capita, en 1979. (3) Posteriormente, entre 1979 y 1999 ô decreció fuertemente en un promedio de un 1,20% por año. (4) Respuesta típica “no lo sabía!” (5) Los pequeños dibujos hacen énfasis en que el petróleo es, por lejos, la mayor fuente primaria de energía para el transporte (por ejemplo, aproximadamente un 97% del petróleo producido en 1999 se dedicó al transporte)

La Figura 2 muestra la producción mundial de petróleo per capita entre 1920 y 1999. La curva representa la relación entre la producción mundial de petróleo (O) y la población mundial (Pop). Por ejemplo, ô = O/Pop en barriles per capita por año (esto es, en b/c/año). Nótese que ô creció exponencialmente entre 1920 y 1973. Después creció de forma poco significativa entre 1973 y 1979, que fue el año del cenit de la producción mundial per capita. Finalmente, decreció entre 1979 y 1999 al ritmo de un 1,20% anual; esto es, de 5,50b/c en 1979 a 4,32 b/c en 1999.

Conclusión:Aunque la producción mundial de petróleo (O) se incrementó entre 1979 y 1999 un promedio de un 0,75% por año (Figura 1), la población mundial (Pop) creció aún más rápido. Por ello, la producción mundial per capita (ô) cayó en un promedio de un 1,20 % por año entre 1979 y 1999 (Figura 2)

Como ya se ha mencionado, el principal objetivo de este estudio, es describir, discutir y probar la Teoría de Olduvai de la Civilización Industrial con los datos históricos. Aplicando la Ley de White, nuestra métrica o indicador es la relación entre la producción total de energía (E) y la población mundial (Pop); esto es, ê = E/Pop. La figura 3 muestra ê durante el periodo histórico:

Figura 3. Producción de energía mundial per capita: 1920-1999
Notas: (1) La producción promedio de energía mundial per capita (ê) creció de forma significativa entre 1920 y el año de cenit de la producción per capita mundial, en 1979. (2) Después del pico, entre 1979 y 1999 ê decreció a un promedio del 0,33% por año. Esta tendencia de caída es conocida como la “caída de Olduvai”, que se discutirá más adelante. (3) Los pequeños dibujos son para resaltar que la entrega de electricidad a los usuarios finales es la condición sine qua non del modo de vida moderno. No los hidrocarburos.

Obsérvese la variabilidad de ê en la figura 3. En detalle: entre 1920 y 1945 ê creció de forma moderada a un promedio de un 0,69% por año. Después, entre 1945 y 1973, creció a un vertiginoso ritmo de un 3,45% por año. Entre 1973 y el año del centi del consumo per capita mundial, 1979, el crecimiento se frenó a un 0,64% por año. Pero después –y por primera vez en la Historia- ê comenzó un declive a largo plazo entre 1979 y 1999. Este periodo de 20 años se denomina la “caída o pendiente de Olduvai”, el primero de tres intervalos de decrecimiento del “esquema de Olduvai”.

Conclusión: Aunque la producción mundial de la energía (E) entre 1979 y 1999 creció a un promedio del 1,34% por año, la población mundial (Pop) creció más rápido. Por ello, la producción mundial per capita (ê) descendió a un promedio del 0,33% por año durante esos 20 años (Figura 3). Véase la Ley de White al principio de esta sección.

El reconocimiento debe ser para Robert Romer (1985), por ser el primero en publicar los datos del periodo del cenit de la producción mundial de energía per capita (ê) entre 1900 y 1983. Romer colocó el cenit o pico (de forma correcta!) en 1979, seguido de un fuerte descenso hasta 1983, el último año de sus datos. El reconocimiento va también para Gibbons, et. al (1989) por publicar un gráfico de ê entre 1950 y 1985. Gibbons, et al. puso el pico en 1973. Pero curiosamente, ninguno de los estudios mencionados hizo mención alguna de la importancia del cenit o pico y el subsiguiente declive de la producción de energía per capita.

3- La evolución de una idea.

¡Qué gloriosa sociedad tendríamos si los hombres y mujeres pudiesen regular sus asuntos, como hacen millones de células en un embrión en desarrollo!. Hans Speman, 1938

Las semillas de la Teoría de Olduvai se plantaron ya hace tiempo. Por ejemplo, el poeta griego Píndaro (522-438 A/C) escribió: “¿Qué rumbo tomar después del anochecer? ¿Ha escrito el destino que debemos correr hasta el final?”. El alumno árabe Ibn Khaldun (en español Ibn Jaldún) (1332-1406), creía que la “solidaridad de grupo” era el requisito previo de toda civilización. “La civilización necesita los valores tribales para sobrevivir, pero esos mismos valores son destruidos por la civilización. En concreto, la civilización urbana destruye los valores tribales con lujos que debilitan los lazos jerárquicos y de comunidad y con deseos artificiales de nuevos tipos de cocina, nuevas modas en el vestido, casas más grandes y otras novedades de la vida urbana” (Weatherford, 1994).

Joseph Gravill observó en 1665 que, aunque el uso de máquinas hacía la vida más fácil, también la hacía más dependiente. “Por ejemplo, si se estimulan las demandas artificiales, los recursos se van consumiendo a un ritmo creciente”. Pero aparentemente fue el escritor y aventurero Washington Irving (1783-1859) quien primero se dio cuenta de que la civilización podría colapsar: “Los países están perdiendo rápidamente su nacionalidad. El gran y creciente intercambio de modas y la uniformidad de opiniones mediante la difusión de la literatura, están destruyendo aquellas peculiaridades que prevalecían con anterioridad. Dentro de poco nos haremos un solo pueblo, a menos que una vuelta a la barbarie nos arroje de nuevo en el caos.” [Irving, 1822].

El primer manifiesto encontrado de que la civilización Industrial está a punto de colapsar hacia una forma de vida primitiva, vino del biólogo y matemático Alfred Lotka: “La especie humana, vista desde una amplia perspectiva y como un ente que incluye sus aspectos económico e industrial ha cambiado firme y radicalmente su carácter, en el periodo en que vivimos. En este sentido nos hemos alejado del punto de equilibrio un hecho muy significativo, desde un punto de vista práctico, porque implica que tenemos un periodo de ajuste para volver a alcanzar el equilibrio y sería muy optimista el que creyese que esto se puede lograr sin esfuerzo ni trabajo….Mientras, ese repentino declive puede parecer simplemente una vuelta al equilibrio eterno, ya que las ganancias previas se compensarían con las pérdidas, pero dicho declive no dejaría de sentirse como una catástrofe superlativa. Nuestros descendientes, si es que ese es su destino, quedarían pobremente compensados y verían que, de hecho, nosotros vivimos en la abundancia y el lujo.” [Lotka, 1925].

Por su parte, el erudito Norbert Wiener (1894-1964) escribió en 1950 que lo mejor que podemos esperar del papel del progreso es que nuestros intentos para progresar respecto de nuestras necesidades abrumadoras, puedan llevar en sí el terror purgante de una tragedia griega: “Los recursos de América parecían inagotables en 1500…Sin embargo, la existencia de nuevas tierras impulsó una actitud similar a la del la reunión del té maldito de Alicia. Cuando el té y las pastas se acababan en un asiento, lo natural era cambiarse de lugar y ocupar un nuevo asiento… A medida que pasaba el tiempo, se vio la mesa de te americana no era inagotable…. Lo que muchos no percibimos es que los últimos 400 años fueron un periodo especial en la historia del mundo…. Esto es parcialmente el resultado de una comunicación creciente, pero también de un control mayor de la Naturaleza, la que, en un planeta limitado como la Tierra, puede terminar siendo a largo plazo una esclavitud para la Naturaleza misma.” [Wiener, 1950].

Sir Charles Galton Darwin escribió en 1953: “La quinta revolución vendrá cuando hayamos gastado los almacenes de carbón y petróleo que se han ido acumulando en la Tierra durante cientos de millones de años…. Es de esperar que antes de ello se hayan desarrollado otras fuentes de energía… pero sin considerar el detalle, es obvio que habrá una gran diferencia en el modo de vida…. tanto si se encuentra un sustituto conveniente o no de los fósiles actuales, no hay duda de que esto representará un gran impacto en las formas de vida. Este cambio puede ser justamente llamado una revolución, pero a diferencia de todos los precedentes, en este no hay forma de que conduzca a incrementos de población, sino quizás a justamente lo contrario.” [Darwin, 1953].

Y Sir Fred Hoyle lo dejó claro en 1964:“A menudo se dice que si la especie humana no consigue una forma de vida estable aquí en la Tierra, otras especies tomarán el relevo. En el sentido de desarrollo de la inteligencia, esto no es correcto. Ya hemos, o pronto habremos agotado los prerrequisitos físicos necesarios en lo que concierne a este planeta. Con el carbón agotado, el petróleo agotado, los minerales metálicos de calidad agotados, no hay especies, por muy competentes que sean, que puedan dar el salto desde las condiciones de vida primitiva a la tecnología de alto nivel. Este es un asunto de un solo disparo. Si fallamos, este sistema planetario falla, en lo que respecta a la inteligencia. Lo mismo se verifica para otros sistemas planetarios. En cada uno de ellos habrá una posibilidad y una sola.” [Hoyle, 1964].

4- Modelos Mundiales

Quizás sea la visión occidental del hombre y la naturaleza la visión más demoníaca más difundida. Entre nosotros, generalmente se cree que el hombre es algo aparte de la naturaleza y superior a ella. De hecho, la evolución es un proceso para crear al hombre y sentarlo en el vérice de la pirámide de los monos. El hombre ve a la Tierra como un tesoro que puede saquear a voluntad. Y desde luego, el comportamiento de los occidentales, especialmente desde el advenimiento de la Revolución Industrial, ofrece una evidencia controvertible que sustenta esta afirmación. Ian McHarg, 1971

Jay Forrester, del MIT, construyó en 1970 un modelo mundial “para entender las opciones que le quedan a la Humanidad, según la sociedad ingresa en la transición del crecimiento hacia el equilibrio”: “¿Qué sucede cuando el crecimiento se acerca a límites fijos y es forzado a dejar paso a algún tipo de equilibrio? ¿Existen posibilidades ante nosotros, que nos puedan llevara mundos futuros alternativos?…El crecimiento exponencial no será eterno. El crecimiento de población y la industrialización pararán. Si el hombre no lleva a cabo acciones conscientes para limitar el crecimiento de población y las inversiones de capital, las fuerzas inherentes al sistema natural y social se encargarán de limitar el crecimiento. El asunto es solo cuestión de cuando y cómo cesará el crecimiento, no de si cesará.” [Forrester, 1971].

El comportamiento básico del modelo mundial de Forrester, trataba del exceso y del colapso. Proyectó que el estándar de vida material (en inglés ‘material standard of living’, o MSL), llegaría a su cenit en 1990 y después decrecería hasta el año 2100. Además, medido por el MSL (esto es, los puntos de subida y bajada al 30% del total del cenit), la esperanza de vida de la Civilización Industrial era de unos 210 años. Utilizó un modelo mundial para investigar las políticas sociales (por ejemplo, la “acción consciente” cultural) para posibilitar la transición a la sostenibilidad: “En nuestros sistemas sociales, no hay utopías. No hay formas de comportamiento sostenibles que estén libres de presiones y tensiones… Pero para desarrollar las formas más prometedoras, se necesitará una dedicación y una contención en un futuro a tan largo plazo que el hombre puede no ser capaz de mantener. Nuestro mayor reto ahora es cómo manejar la transición desde el crecimiento hacia el equilibrio. Las sociedades industriales tienen tradiciones antiguas que han promovido y recompensado el crecimiento. El folclore y los cuentos sobre el éxito, alaban el crecimiento y la expansión. Pero ese no es el camino del futuro.” [Ibid., 1971].

Forrester encontró que la sostenibilidad podría alcanzarse en su modelo del sistema mundial, si se aplicaban en 1970 las siguientes cinco políticas sociales:

  • Tasa de uso de los recursos naturales, reducida un 75%
  • La generación de contaminación, reducida un 50%
  • La generación de inversión de capital, reducida en un 40%
  • La producción de alimentos reducidos un 20%
  • La tasa de natalidad reducida un 30% [Ibid., 1971]

Los críticos (la mayoría de ellos economistas) dijeron que esas políticas eran “ingenuas” y “poco realistas”. Afortunadamente, el equipo del proyecto acababa de completar un estudio de dos años utilizando el modelo más comprensible “Mundo3”. También investigaron las políticas sociales que podían llevar a la sostenibilidad en el sistema. Sin embargo, el sistema de referencia del “Mundo3” (como el de Forrester, en 1971) también proyectó el exceso y el colapso del sistema: “Este es el modelo Mundo3 de referencia… tanto la población Pop, como la producción industrial per capita (en inglés Industrial Output Per Capita, o IOPC), crecían más allá de los niveles sostenibles y por tanto decrecían después. La causa de su declive se podía trazar hasta el agotamiento de los recursos no renovables.” [Meadows, et al., 1972].

El modelo “Mundo3” de referencia proyectaba que la producción industrial per capita (IOPC) alcanzaría su cenit o pico máximo en el año 2013, y después caería de forma aguda hasta 2100. Además, la duración de la Civilización Industrial (medida entre los puntos de subida y bajada al 30% del pico máximo) alcanzaba los 105 años.

En 1992, veinte años después del primer estudio del “Mundo3”, los miembros del equipo recalibraron el modelo con los últimos datos disponibles y los utilizaron para “adivinar un futuro sostenible”. Pero “todo lo que nos declaró Mundo3 es que el modelo del sistema y por implicación, el sistema del ‘mundo real’, tiene una fuerte tendencia a excederse y colapsar. De hecho, en los miles de modelos sometidos a prueba que hemos intentado estos años, el exceso y el colapso han sido con mucho, los resultados más frecuentes.” [Meadows, et al., 1992].

El modelo de referencia Mundo 3 actualizado, de hecho dio casi exactamente los mismos resultados que surgieron del primer estudio en 1972! Por ejemplo: la producción industrial per capita (IOPC) alcanza su cenit o pico máximo en 2014 (contra el 2013 en el modelo anterior) y la duración de la Civilización Industrial salió con 102 años (contra 104 años anteriormente).

El escritor australiano Reg Morrison, también prevé que el exceso y el colapso es adonde se dirige la humanidad. En su  escenario (no tiene modelo formal), la población mundial alcanza los 7.000 millones de personas en el 2036. Y de ahí decrece a 3.200 millones en el año 2090, con una pérdida promedio de 71,4 millones de personas por año (esto es, muertes menos nacimientos) a lo largo de 54 años: Dada la gráfica actual de la población humana, sus indicadores también transmiten un mensaje gravísimo, y desde nuestro punto de vista, mucho más ominoso: El ciclo de la plaga humana está a punto de alcanzar un clímax demográfico para después colapsar. No solo nuestros genes han conseguido ocultar o disimular que somos mamíferos totalmente atípicos y por tanto, vulnerables a todas las pruebas y equilibrios habituales de la evolución, sino que también han logrado cerrarnos en el ciclo de la plaga, que parecen haber diseñado a propósito. Gaia está corriendo con precisión de reloj suizo.” [Morrison, 1999].

Las discusiones que le siguieron muestran que muchos profesionales respetados han alcanzado conclusiones que son consistentes con la Teoría de Olduvai, a la que ahora trataremos.

5- La Teoría de Olduvai 1930 – 2030

El sistema inmune de la Tierra, por así llamarlo, ha reconocido la presencia de la especie humana y está comenzando a reaccionar. La Tierra está intentando sacudirse de la infección del parásito humano. Richard Preston, 1994

La Teoría de Olduvai, volviendo al asunto, establece que la esperanza de vida de la Civilización Industrial es menor o igual a cien años, medida como el promedio mundial de producción de energía por persona y año: ê = E/Pop. La Civilización Industrial, según aquí se define, comenzó en 1930 y se prevé que acabe sobre el año 2030 o incluso antes. Nuestros principales objetivos para esta sección tienen tres vertientes: (1) discutir la Teoría de Olduvai entre 1930 y 2030, (2) identificar los eventos energéticos importantes durante este periodo y (3) enfatizar que Civilización Industrial = Civilización Eléctrica = al “modo de vida moderno”. La figura 4 grafica la teoría de Olduvai:

Figura 4. La Teoría de Olduvai: 1930-2030
Notas: (1) La Civilización Industrial comenzó en 1930 cuando (ê) alcanzó el 30% del valor pico máximo o cenit. (2) En 1979 ê alcanza el pico máximo de 11,15 boe/c. (3) El fin del petróleo barato en 1999. (4) Comienzo de la “Jihad de Jerusalén”, año 2000. (5) Cenit predicho en la producción mundial de petróleo en 2006 (Figura 1 de este documento) (6) El punto de cruce OPEP con países No OPEP del año 2008. (7) Cortes eléctricos permanentes ocurren a nivel mundial por el año 2012. (8) La Civilización Industrial acaba en 2030 cuando ê cae a niveles de 1930. (9) Obsérvese que hay tres intervalos de pendiente en el esquema de Olduvai: el declive, la caída y el abismo o precipicio, cada uno de los cuales es más agudo que el anterior. (10) Los pequeños dibujos hacen hincapié en que la electricidad es la energía de uso final para la Civilización Industrial.

La Figura 4 muestra la curva completa de Olduvai entre 1930 y el año 2030. Los datos históricos aparecen de 1930 a 1999 y los valores hipotéticos del 2000 al 2030. Estos 100 años se denominan “Civilización Industrial”. La curva y los sucesos constituyen ambos el “esquema de Olduvai”. Obsérvese que la curva general tiene una forma de onda como un pulso, que se denomina exceso y colapso. Ocho grandes sucesos definen el esquema de Olduvai:

Los Ocho Sucesos: El primero, en 1930 (ver nota 1 de la Figura 4) marca el comienzo de la Civilización Industrial, cuando ê alcanzó los 3,32 boe/c. Este es el “punto de arranque del 30%”, una forma estándar de definir la duración de un pulso. El segundo suceso, en 1979 (Nota 2) marca el pico máximo o cenit de producción mundial de energía per capita, cuando ê alcanzó los 11,15 boe/c. El tercer suceso, en 1999 (nota 3) marca el fin del petróleo barato. El cuarto suceso del 28 de septiembre de 2000 (nota 4) marca la irrupción de la violencia en Medio Oriente, con la Jihad de Jerusalén. Además este hecho señala el final de la “pendiente” de Olduvai, en el que ê decrece a un 0,33% por año, entre 1979 y 1999.

En la Figura 4 se aprecian asimismo los siguientes intervalos en el esquema de Olduvai. La “caída” de Olduvai, el primero de los intervalos futuros, comienza en el año 2000 con una escalada de la guerra en el Medio Oriente. El quinto suceso de Olduvai en el 2006 (Nota 5) señala el pico máximo o cenit de la producción mundial de petróleo (Figura 1 de este documento). El sexto suceso en el 2008 (Nota 6) marca el momento en que la OPEP supera la producción de los países No OPEP, produciendo el 51% del petróleo mundial y controlando cerca del 100% de las exportaciones mundiales de petróleo. El año 2011 señala el final de la “caída” de Olduvai, en el que ê decrece un 0,67% por año entre el 2000 y el 2011. El “precipicio” es el último intervalo del esquema de Olduvai. Comienza con el séptimo suceso en el 2012 (Nota 7), cuando empiezan a suceder una serie de cortes eléctricos permanentes, y finalmente, las redes eléctricas de potencia expiran. El octavo suceso en 2030 (Nota 8) señala la caída de la producción (o uso) de energía mundial per capita al nivel de 1930 (Figura 4). Este es el punto de descenso del 30% respecto del pico, cuando la Civilización Industrial se convierte en historia. La tasa de decrecimiento de ê es del 5,44% por año entre el 2012 y el 2030.

La decreciente fiabilidad del suministro eléctrico ya ha comenzado:

“Los cortes eléctricos en California y en otras partes, son el resultado de un largo proceso de desarrollo económico, del incremento incesante de dispositivos informáticos engullidores de energía, del aumento de la población y de un estancamiento en la construcción de nuevas plantas de energía, en medio de la desregulación del mercado energético. Como los cortes amenazan con expandirse hacia el este en los próximos años, los ciudadanos norteamericanos se pueden ver en la tesitura de tener que optar por la energía o el medio ambiente; entre construir más plantas de energía o convivir con los dolores de cabeza económicos y las inconveniencias de suministros eléctricos insuficientes.” [Carlton, 2000].

“El negocio de la electricidad ha llegado al límite de su capacidad de generación, sea esta basada en las plantas de carbón, en las nucleares o en saltos hidroeléctricos. El negocio eléctrico ya ha respondido a esta escasez. Se han pasado pedidos para instalar un gran número de plantas generadoras de electricidad basadas en gas natural. Pero esas plantas de energía requieren una ingente cantidad de gas natural. El incremento dramático del consumo de gas que esto exige, simplemente no se puede abordar, porque el gas no está ahí.” [Simmons, 2000].

Como ya hemos subrayado, la Civilización Industrial está atada a la electricidad. Por decirlo de alguna forma, en 1999 la electricidad suministró el 42% de la energía de uso final en todo el mundo, contra el 39% del petróleo (el combustible fósil líder). Aún así, esa pequeña diferencia del 3% empaña la magnitud real del problema, porque omite la diferente calidad de las diferentes formas del uso final de la energía. Pidiendo disculpas a George Orwell y a la Segunda Ley de la Termodinámica “Todos los joules (J) de energía son iguales, pero unos son más iguales que otros”. Esto es, si uno calienta su café, entonces un julio de energía funciona igual que un julio de energía eléctrica. Sin embargo, si uno desea conectar su ordenador, entonces 1 julio de energía representa 3 julios de petróleo. Por tanto, la relación entre la importancia de la electricidad, frente al petróleo en la Civilización Industrial, no es de 42:39, sino algo más parecido a 99:1. cocientes similares se pueden hacer extensivos a la electricidad frente al gas y al carbón.

¡¡¡…Adelante, Rey Kilovatio…!!!

Pregunta: ¿Dónde ocurrirá la mortandad masiva de Olduvai? Respuesta: En todas partes. Pero las grandes ciudades serán, desde luego, los lugares más peligrosos para vivir cuando las redes eléctricas mueran. Allí quedarán millones de personas densamente empaquetadas en edificios altos, rodeados por hectáreas y hectáreas de asfalto y cemento: no habrá electricidad, no habrá trabajo y no habrá alimento. Las áreas urbanas se despoblarán rápidamente cuando las redes eléctricas dejen de existir. De hecho, ya hemos trazado las zonas peligrosas [ver, por ejemplo, La Tierra Viviente (Living Earth), 1996]. En concreto, las grandes ciudades aparecen como puntos brillantes de color amarillo anaranjado en los mosaicos de los satélites de la NASA, cuando fotografían la Tierra de noche. Esas luminarias del planeta están diciendo atención!, cuidado! y peligro!. Los Angeles, Nueva York, Londres, Paris, Bombay, Hong Kong son puntos calientes insostenibles.

6. Conclusiones

La teoría de la civilización se puede retrotraer desde la filosofía griega, hacia el 500 a.d. C., hasta un grupo de respetados científicos del siglo XX. Por ejemplo: las referencias de dos modelos de simulación realizadas en los años 70, ponen la esperanza de vida de la civilización entre 100 y 200 años. LA Teoría de Olduvai se define específicamente como la relación entre la producción mundial de energía y la población mundial. Establece que la esperanza de vida de la Civilización Industrial es igual o menor de 100 años: entre 1930 y 2030. La teoría se ha contrastado con datos históricos entre 1920 y 1999.

Aunque todas las fuentes de energía son importantes, la Teoría de Olduvai establece que la electricidad es la quintaesencia de la Civilización Industrial. La producción de energía mundial per capita se incrementó enormemente entre 1945 y el la fecha del cenit o pico máximo, en 1979. Desde entonces hasta 1999, y por primera vez en la Historia, decreció entre 1979 y 1999 a un ritmo de un 0,33% anual (la “pendiente” de Olduvai, en la Figura 4). Después, entre 2000 y 2011, según el esquema, la producción de energía per capita se reducirá en un 0,70% anual (la “caída” de Olduvai). Después, entre el 2012 habrá una serie de cortes eléctricos permanentes en todo el mundo. Esos cortes, junto con otros factores, provocarán un derrumbe del consumo de energía per capita hasta el 2030 de un 3,32% anual, hasta alcanzar el mismo valor que en 1930 (el “precipicio” de Olduvai). Por lo tanto, la duración de la Civilización Industrial es igual o menor de 100 años.

La “caída” de Olduvai entre el 2001 y el 2011 (Figura 4) podría parecerse a la Gran Depresión que tuvo lugar entre 1929 y 1939: Desempleo, colas para las comidas de caridad y gentes sin hogar. En cuanto al “precipicio” de Olduvai, no conozco precedente en la historia humana.

Los gobiernos han perdido todo respeto. Las organizaciones mundiales son ineficaces. El neotribalismo está rampante. La población supera los seis mil millones y sigue creciendo. El calentamiento global y los nuevos virus son portada todos los días. La fiabilidad de las redes eléctricas está cayendo. Y en el momento en que la energía desaparezca, estaremos de vuelta en la Edad de Piedra.

En 1971 llegué a la siguiente conclusión: “Si Dios hizo la Tierra para ser habitada por seres humanos, desde luego la hizo para el modo de vida de la Edad de Piedra”. La Teoría de Olduvai debe someterse a juicio.

Acerca del Autor: Richard C. Duncan, lincenciado en Ciencias por la Universidad de Oregón, 1961. Maestría en Ciencias Electricas, 1969 y Dr. En Ingeniería de Sistemas, Universidad de Washington 1973. Aficionado a la arqueología y antropología, ha trabajado en distintos sectores, educativos, energéticos y colaborado con distintas personalidades de carácter científico, social y económico. Fundador del Instituto de la Energía y el Hombre en 1992.

Referencias

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